Mostrando entradas con la etiqueta AZÚCAR. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AZÚCAR. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de marzo de 2020

AZÚCARES RÁPIDOS Y SISTEMA INMUNE

Hace tiempo que tengo pendiente escribir esta entrada sobre los efectos del consumo de azúcares de rápida absorción en el funcionamiento del sistema inmune.

En estos días en que todos y todas vamos a estar en casa para prevenir la infección del Covid-19 y proteger a l@s más vulnerables, me parece muy oportuno compartir esta información.

La buena salud debe promoverse siempre, y somos nosotros y nosotras quienes debemos trabajárnosla, no solo cuando hay peligro de enfermar a nivel global, sino a diario, porque de no hacerlo tenemos muchas probabilidades de desarrollar cualquier tipo de patología.

Hoy me centro en el consumo de azúcares libres. Ya hemos hablado donde se encuentran en otras ocasiones pero hago un pequeño recordatorio. El azúcar de rápida absorción se encuentra en aquellos productos que contienen azúcares añadidos y en aquellos que se han procesado extrayendo parte de su fibra lo que hace que el efecto de sus almidones sea mucho mayor en el aumento de la glucosa en sangre. Lo encontramos en todos los productos azucarados como galletas, cereales de desayuno, bollería industrial y casera, postres lácteos azucarados, yogures de sabores, yogures bebibles, yogures bebibles con bífidus añadidos, miel, zumos de fruta industriales y caseros, cereales refinados como la pasta, el arroz blanco, el pan industrial aunque sea integral -muchos contienen azúcar añadido además de elaborarse con harinas de muy mala calidad-, mermeladas caseras e industriales, embutidos, platos precocinados, pizzas,cremas de untar industriales, cacaos solubles, potitos para bebés, leches de fórmula infantil, sopas y purés industriales, chocolates y un largo etcétera.

Veamos qué ocurre cuando consumimos azúcar de rápida absorción.

El organismo necesita energía para funcionar, pero esta energía no es mayor cuanto más se come ni cuantos más hidratos de carbono consumimos, especialmente si estos son refinados. De echo, el organismo es más eficaz extrayendo energía cuando no se satura el sistema digestivo, las raciones de comida son más bien pequeñas y cuando se practican períodos de descanso digestivo, especialmente por las noches. Cuando respetamos esto y nos alimentamos con comida de verdad y sin pasarnos, acorde a nuestra actividad física diaria, el organismo está mucho más activo, enérgico y la mente se mantiene más ágil y despierta.

El cuerpo humano necesita un suministro estable de glucosa, pero cuando el nivel de glucosa sube rápidamente al consumir este tipo de productos, lo que ocurre es un proceso llamado glicación que consiste en la unión de la glucosa a las proteínas. Las proteínas tienen muchas funciones, como formar parte de los tejidos, de las hormonas, producir energía, anticuerpos, entre otras muchas. Cuando las proteínas se unen a la glucosa por efecto de la glicación, no pueden realizar sus funciones de forma adecuada. Es por ello que en caso de hacer frente a una infección vírica o bacteriana, estas no van a contribuir a la reproducción de nuestras defensas y va a ser mucho más complejo hacer frente a la misma. Esto ocurre cuando el nivel de glucosa es elevado, es decir, cuando se consumen este tipo de productos. A más glucosa en sangre, mayor numero de proteínas glicadas. En cambio, una ingesta de alimentos integrales permite que el nivel de glucosa sea estable, equilibrado y las proteínas puedan seguir haciendo sus funciones de forma natural.

Así, las personas que consumen muchos hidratos de carbono simples tienen más probabilidades de resfriarse, de tener infecciones y a la larga de desarrollar enfermedades inflamatorias, que son la base de numerosas patologías graves como el cáncer o las enfermedades autoinmunes. 

Eres libre de consumir lo que quieras y alimentarte como quieras, pero es interesante tener la información en la mano para no creer que la salud es una especie de lotería.

Si te parece interesante, no dudes en compartir. 

Hagamos la vida de muchas más personas más fácil y compartamos nuestro conocimiento.

viernes, 13 de septiembre de 2019

AZÚCAR


Hace ahora 4 años compré un paquete de azúcar panela de 1kg, el primer y único paquete que hemos comprado en casa. Esto es lo que nos queda después de 4 años y, por tanto, este es el azúcar libre que hemos utilizado en casa durante todo este tiempo. Solamente lo hemos utilizado para ocasiones especiales ya que hemos reeducado nuestro paladar y endulzamos nuestros bizcochos, repostería casera (que elaboramos esporádicamente), postres o desayunos con fruta al natural.

Pensar hace 4 años que sería capa de vivir sin tomar azúcar era una utopía para mi. Hice el cálculo de la cantidad aproximada que podía consumir por aquel entonces: un consumo mínimo de 500g a la semana. Y sin añadir conscientemente azúcar a mis platos y recetas. No era consciente de ello hasta que mi organismo explotó. Llevaba mucho tiempo teniendo síntomas, señales claras que yo no sabía interpretar.

Por aquel entonces, tan solo en un desayuno era capaz de consumir una cantidad de unos 50g de azúcar: leche con cacao instantáneo y cereales o tostadas con mermelada, ese era mi desayuno habitual y para el fin de semana, algún croissant artesano del horno de confianza. Después, en las comidas del resto del día, dependiendo de qué utilizase: salsa de tomate, productos cárnicos envasados, fiambres, productos lácteos, algunas conservas, algún dulce de vez en cuando...una cantidad exagerada de azúcar encubierto que consumía y ¡SIN SABERLO! Tampoco me había preocupado hasta entonces de saberlo porque no relacionaba todo lo que me pasaba con ello.

Hasta que de pronto, un día, te dicen que no puedes comer de nada y que vas a tener que nutrirte a base de pastillas y que, además, eso es para toda tu vida porque no tiene solución, (palabras de diferentes médicos colegiados especialistas). Así que cuando encuentras un buen profesional de la salud, de esos que tantas organizaciones y personas se empeñan en tachar de pseudocientíficos, gurús y falsos, que juegan con la salud de las personas, de esos que saben más de ciencia que muchos científicos, de esos que no pierden sus energías entrando en batalla con estas personas negacionistas y que emplean su tiempo en enseñar y en llegar al origen del problema, con la ciencia y la experiencia y práctica de años de trabajo mejorando vidas humanas, de esos que te explican y te enseñan las evidencias científicas sobre la práctica y que tienen una mirada muy abierta y respetuosa para con toda la ciencia, tus supuestas enfermedades de por vida, desaparecen, porque entiendes el origen de las mismas y te responsabilizas de ellas, poniéndoles solución con esfuerzo.

El azúcar es el nutriente principal de las células cancerosas, aquello que utilizan para reproducirse. Además es el nutriente preferido de hongos y parásitos, de la terrible cándida que se adueña de los intestinos y coloniza el sistema de muchas personas de forma silenciosa. Además es el causante principal de muchos de los desequilibrios que conllevan a  la inflamación sistémica crónica que dará lugar a muy diversas patologías. Cuando un buen profesional te analiza, estudia tu caso, te entrevista y te hace preguntas de toda tu vida, desde que naciste, cuando le cuentas todas las enfermedades que has padecido, cuando invierte 4 horas de su tiempo en consulta para averiguar el origen de tus enfermedades y te explica que, con los hábitos de alimentación que llevas y tu historia genética y personal, estás comprando todos los boletos para que te toque vivir un cáncer o una enfermedad autoinmune mucho más grave, con tan solo 33 años, entonces entiendes que debes tomar las riendas de  tu alimentación y aprendes, investigas y te formas. 

En aquel momento entendía que el azúcar y edulcorantes debían estar fuera de mi vida en la medida de lo posible. Y aunque me parecía imposible, aunque tenía un mono que me arrancaba las entrañas, aunque tenía cambios de humor terribles y una ansiedad que no podía con ella, me daba cuenta del daño que había estado provocándome sin saberlo y del daño que la industria alimentaria estaba provocando en la mayoría de la población. Es así como dije adiós al consumo de azúcar y de todo lo que conlleva y es así como desaparecieron las alergias, el asma, los quistes en ovarios, el dolor de menstruación, el dormir mal, la hiperactividad, el nerviosismo, la falta de concentración, los resfriados cada invierno, las infecciones de orina, los hongos en la lengua y en las uñas de los pies, los picores, la hinchazón y muchos otros síntomas que nadie supo antes decirme a qué se debían. Se acabó pasar por tantos médicos y por fin pude desterrar todas las medicinas: antiinflamatorios, hierro, vitaminas, antibióticos, etc.

Así que sí, SE PUEDE. Y los beneficios que se experimentan son indescriptibles. ¡Ojalá hubiese aprendido todo esto mucho antes! Pero desde luego, ahora que ya lo sé, mi vida ha ido a mejor exponencialmente en todos los sentidos.

Y tu, ¿alguna vez has calculado el azúcar que puedes llegar a consumir a lo largo de una semana? ¿Te lo comerías a cucharadas?

Te dejo un link para que puedas aprender a identificar este ingredientes en las etiquetas de los productos e ir reduciendo su consumo, poco a poco.

jueves, 15 de febrero de 2018

¿QUÉ ENDULZANTE ES MEJOR?

Hace ya dos años que eliminé casi por completo el azúcar, endulzantes y edulcorantes artificiales de mi alimentación. No fue nada fácil, pero jugaba con ventaja, o eliminaba este producto de mi dieta o no podía recuperar mi flora intestinal y hacer frente a las alergias y demás patologías que estaba desarrollando.

Recuerdo aquellos días como momento de gran ansiedad en la que todo el día pensaba en comer, de algún modo, buscando la manera de paliar el efecto sedante y relajante que el azúcar, inconscientemente, estaba teniendo en mi organismo. Y no penséis que estaba todo el día comiendo dulces, para nada, pero todas las mañanas me tomaba mi leche, con cereales y cacao soluble. Además, tomaba productos procesados que contenían azúcares encubiertos y, todo ello, unido a un consumo  de frutas y verduras no  suficiente ( y no será porque no comía, claro) y con métodos de cocción que destruían los nutrientes esenciales, uso de antibióticos, antiinflamatorios y otros medicamentos, así como al estrés,  me llevó a desarrollar una candidiasis que desencadenó en patologías inmunológicas.

Algunas personas me preguntan acerca de qué endulzante es mejor tomar. También he ido a cursos en los que me enseñaban que era mejor tomar siropes o melazas, antes que un azúcar panela o blanco, pero siempre, SIEMPRE, mi médico me aconsejó que ninguno de ellos era saludable, pues el efecto sobre la flora intestinal era el mismo. Si bien a nivel de glucosa en sangre puede tener alguna pequeña variación, ninguno de ellos parece ser saludable para tomar a diario o a lo largo de la semana. SIEMPRE, me dijo,  el azúcar y los productos derivados del mismo, así como endulzantes y edulcorantes, era aconsejable dejarlos para ocasiones especiales: cumpleaños, fiesta o celebración, para mantener una flora intestinal adecuada y evitar complicaciones. Y es que parece ser que el 90% de la población sufre de candidiasis intestinal debido a una mala alimentación, lo que acarrea un estado inflamatorio que desemboca en patologías crónicas o muy graves. Y digo yo, por qué nunca un médico de la medicina tradicional me habló de ello? ¿Cómo puede ser que durante tantos años estuve padeciendo ciertas afecciones y era tan sencillo de solventar? Sin medicamentos con efectos secundarios y sin parcheados. ¿Por qué nunca se fue a la raíz del problema? Y lo que es peor, ¿por qué todavía, después de haber visto mi evolución y el cambio en mi salud, desprecian el diagnóstico y lo achacan a otras escusas? 


Es de vital importancia que la población tome conciencia de los peligros del consumo de azúcares añadidos, edulcorantes y endulzantes. Se dice que ahora hay un complot contra ellos y que no se habla de otra cosa, pero es que no es para menos. Aún con todo, la gente desprecia estas campañas o no les presta la atención que debieran, bien por desconocimiento, por falta de interés o porque es más cómodo mirar hacia otro lado y no enfrentarse a la adicción que generan los productos endulzados y azucarados. Y es que tienen una potencia inexplicable. Yo misma, después de haber estado año y medio sin consumir nada de azúcar, he observado que ahora que, muy de vez en cuando lo pruebo, después vuelvo a tener esa sensación de querer más y debo volver a realizar otro esfuerzo mental para no dejarme caer en la tentación. No era consciente de la fuerza que tiene, de cómo influye en las reacciones químicas hormonales del organismo y en cómo lo que comemos controla, casi completamente, nuestro estado físico y emocional.

Profundizando más en el tema y porque me apasiona la infancia y todo lo que tiene relación con el desarrollo infantil, sigo sin explicarme cómo, cuando una familia acude al pediatra, éste no tiene formación alguna en nutrición y dietética. Pensándolo bien, es normal que no la tenga, con los planes de estudio actuales, pero yo, al menos, cuando no sé de una cosa, no me invento las cosas o ofrezco consejos que no sé si pueden valer o no. En mi trabajo, si no se, derivo a otros especialistas. Así debería ser en pediatría, medicina general, oncología y todas las especialidades médicas, digo yo.
Si un médico, en este caso pediatra, no sabe, ¿por qué no deriva a un nutricionista-dietista, que es la persona especializada en alimentación y nutrición humana? 

Por otro lado, bien es sabido que España es uno de los países que todavía no cuenta con esta especialidad en su sistema de salud pública, por lo que, claro, si uno quiere aprender a alimentarse bien o saber cuál es la manera de nutrir a sus hijos sin provocar futuros desequilibrios que desemboquen en enfermedades, tiene que pagárselo de su bolsillo.


Volvamos a los niños y niñas. Un bebé, cuando nace, tiene su sistema inmune sin desarrollar. Las primeras bacterias que colonizan su organismo provienen del canal del parto y será muy distinta la flora del bebé y del futuro adulto en función de dicho canal del parto. La lactancia materna, por otro lado, también va a influir en un buen desarrollo de dicha flora. A partir de aquí, el bebé irá exponiéndose a bacterias, virus y organismos que harán que su sistema inmune cree defensas y sea cada vez más fuerte. Dicho sistema se verá alterado en función del medio en el que vive, de la alimentación que siga y de los medicamentos que tome, en especial antibióticos, especialistas en "cargarse" la flora intestinal que tanto le cuesta al pequeño desarrollar.  Los niños enferman constantemente porque están construyendo sus sistema de defensa y ese, está en gran medida en el intestino.

Hay factores que no pueden controlarse, porque escapan a nuestras manos, pero otros sí, como la alimentación. Cuando ofrecemos a un niño o niña un producto azucarado, primero, estamos alimentando a las bacterias "malas" que  saltan contentas de alegría al recibir tal cantidad de alimento. Así pueden reproducirse y quitar espacio a las bacterias beneficiosas, volviendo el sistema inmune de los niños más débil. Segundo, ofrecer productos ricos en azúcares a los niños no hace sino maleducar sus papilas gustativas. El azúcar y los productos procesados ricos en potenciadores de sabor, estimulan de tal forma las papilas que hacen que estas necesiten cada vez mayor cantidad de estímulo para sentir el sabor y sentirse satisfechos. Es decir, si yo me acostumbro a tomar productos dulces, mis papilas luego no son capaces de detectar el sabor dulce natural de los alimentos, por tanto voy a buscar cada vez más azucarar los productos para sentirme satisfecha, afectando así mi comportamiento, mi flora y mi salud en general. Si yo, a mi hijo/a le alimento con este tipo de productos de manera frecuente, estoy haciendo mucho más difícil el desarrollo gustativo de sus papilas, condicionando sus futuros gustos y sus futuras elecciones alimentícias, condicionando, por tanto, su salud futura. Y es en esta etapa tan importante del desarrollo cuando está en nuestras manos favorecer el desarrollo de un sistema inmune adecuado que evite el desarrollo, o reduzca las posibilidades de padecer muchas patologías en la infancia y edad adulta. 

De este modo, cuando veo a niños y niñas tomar natillas, que además, no contienen ni bacterias beneficiosas y están llenas de grasas saturadas que entrañan peligros para la salud, o tomar yogures saborizados repletos de azúcares, y veo el desconocimiento que existe en las familias, pensando que ofrecen lo mejor para sus hijos y sabiendo que les están haciendo un flaco favor; cuando veo las galletas, cereales, yogures bebidos, panes de supermercado, zumos envasados y demás porquerías que no pueden clasificarse en la categoría de alimentos, sino en la de comestibles, me pongo muy triste y cabreada, al mismo tiempo, de pensar la pésima labor que realizan nuestros medios de comunicación, empresas del sector alimentario y muchos de los médicos a los que acudimos (alguno se salva).

Ya lo dicen los nutricionistas y dietistas, están cansados de repetirlo a diestro y siniestro: si se toman derivados lácteos, SIEMPRE sin edulcorar, es decir, ácidos, sí, ácidos -la miel también es un edulcorante, natural, pero con los mismos efectos negativos en la flora y si bien parece tener beneficios en afecciones de garganta, es solo eso, para consumirla como remedio ante afecciones, no para prevenir ni endulzar a diario, no lo digo yo, lo dicen los nutricionistas y dietistas, psiconeuroinmunólogos, médicos tradicionales chinos, médicos integrativos.-; Los yogures saborizados contienen de 10 a 15 g de azúcar -un niño no debe consumir más de 12g al día-; os yogures enriquecidos con L-cassei no tienen mayores beneficios que el yogur natural y sí, por el contrario, contienen grandes cantidades de azúcar; los productos destinados a disminuir el consumo de grasa, es decir, los 0% contienen grandes cantidades de azúcares, para compensar la falta de sabor al eliminar la grasa, por tanto, no son nada recomendables, quitamos por un lado para poner por otro, así pues, de todos modos, dañamos nuestra salud; panes, si no son artesanos suelen contener azúcar; las cremas para untar y cacaos solubles, no son más que grasa saturada y azúcar, estamos pagando un precio desorbitado por un producto que es prácticamente veneno para nuestro organismo; y por último, que un producto sea de tienda ecológica o herboristería, natural, bio, eco o vegetal, no implica que sea saludable. Saludable es aquel producto que contiene muy pocos ingredientes, que se encuentra tal cual en la naturaleza o con un proceso mínimo de elaboración, sin ingredientes que tapen, enmascaren o potencien el sabor. Tened en cuenta que la mayoría de productos industriales contienen gran cantidad de azúcar para enmascarar la falta de sabor propia de un producto que no contiene alimentos naturales y nutritivos.

Entonces, ¿cuál es el mejor endulzante? Sin duda, para mi, LA FRUTA NATURAL. Y en su defecto, las hojas de estevia infusionadas. Sí, la estevia en gotas y sobrecitos de polvo blanco tampoco es saludable, aunque no suponga un perjuicio para la subida de glucosa en sangre, parece ser que sí lo es para otros sistemas y, de todos modos, es un producto muy procesado que poco o casi nada contiene de la estevia natural.

Ahora os dejo con un vídeo acerca del azúcar, endulzantes y edulcorantes.


jueves, 23 de marzo de 2017

¿CÓMO IDENTIFICAR EL AZÚCAR O EDULCORANTES EN UNA ETIQUETA?

Hace unos días compartía con vosotr@s una reflexión entorno a la cantidad de azúcar semanal que podemos ingerir sin ser conscientes de ello. Yo había hecho un cálculo estimado a la baja, recordando lo que solía desayunar cada día y leyendo los ingredientes de las etiquetas de los mismos. Así, pensando en las cantidades que tomaba pude comprobar que a la semana consumía la bárbara cantidad de 500g de azúcar. Yo pensaba que no consumía casi nada, puesto que no me gustaba comer pasteles, tartas, postres ni añadía azúcar a mis platos, conscientemente, pero cuán equivocada estaba en aquellos días. Y es que no tenía ni idea de cómo interpretar las etiquetas de los alimentos, ni las leía en muchas ocasiones, porque era como intentar entender un jeroglífico o un texto en otro idioma totalmente desconocido para mi. Y es que nuestra sociedad no nos enseña a conocer las diferentes nomenclaturas que pueden tener azúcares o edulcorantes, con lo que existe un vacío de conocimiento general que hace que en la mayoría de hogares se consuman productos que no son nada saludables. Así, a lo largo de los años acabamos enfermando o sufriendo dolencias que podrían evitarse siguiendo algunos hábitos de alimentación básicos.

En este post me centraré únicamente en azúcares y edulcorantes añadidos, que no los propios de los alimentos, es decir, aquellos azúcares que no están presentes de forma natural en el alimento o que son de procedencia natural pero que son añadidos al producto para potenciar su sabor, conservar, atraer al consumidor entre otras muchas funciones.

¿Cómo saber si el producto elegido contiene azúcar añadido?

Estas son algunas de las nomenclaturas que podréis encontrar en las etiquetas:

- Azúcar
- Azúcar moreno
- Azúcar de caña
- Panela
- Azúcar de caña cristalizado
- Dextrosa
- Fructosa
- Fructosa cristalizada
- Glucosa
- Maltosa
- Melaza
- Miel
- Zumo de caña evaporado
- Zumo de fruta concentrado
- Sirope de agave
- Sirope de arroz
- Jarabe de caña
- Jarabe de fructosa
- Jarabe de maíz
- Jarabe de malta
- Cereales malteados
- Cereales hidrolizados o dextrinados (proceso para descomponer el cereal y que sea más digerible. Como resultado su contenido en hidratos de carbono: azúcares es mayor, teniendo un mayor impacto en los niveles de glucosa en sangre)


¿Cómo saber si el producto elegido contiene edulcorantes?

Estas son algunas de las nomenclaturas que podréis encontrar en el etiquetado.

- Jarabe de maíz
- Trehalosa
- Lactitol E966
- Isomatol E953
- Sorbitol E420
- Eritritol E968
- Mannitol E421
- Maltitol E965
- Xilitol E967
- Glicerol E422
- Tagatosa
- Sacarosa
- Jarabe de maíz rico en fructosa
- Cristales de fructosa
- Ciclamato E952
- Glicirizina E958
- Aspartamo E951
- Acesulfamo K E950
- Sacarina E954
- Esteviósidos E960
- Sucralosa E955
- Neohesperidina E959
- Alitamo
- Taumatina E957
- Advantamo E969
- Licasina o jarabe de poliglicol E968
- Neotame E961


Con todo esto pensaréis "necesito una libreta y dos horas de mi tiempo para hacer la compra semanal" y no me extraña, porque hacer la compra se convierte en una tarea más que compleja si se quieren elegir productos saludables y de calidad, pero todo ello tiene una solución: la compra en mercados de venta directa sin intermediarios y de alimentos sin procesar, sin aditivos, colorantes, azúcares o edulcorantes añadidos. No es tan difícil como parece y cada vez hay más conciencia social. 

Eliminar el azúcar y edulcorantes de la dieta supone una mejora en la sensibilidad del paladar. las papilas gustativas se despiertan y dejan de estar enmascaradas por el exceso de dulce ( y por los potenciadores de sabores como el glutamato monosódico E621) y se empieza a disfrutar de la comida más si cabe, de una forma totalmente natural.

Cuando eliminas azúcar y edulcorantes ocurre que todo sabe mucho mejor y que si en ocasiones vuelves a consumir productos que lo contienen no te gusta nada su sabor, porque entonces eres capaz de percibir cómo el azúcar o edulcorante enmascara el verdadero sabor del alimento y no te deja disfrutar de él. Además, abandonar el consumo de azúcar y edulcorantes te permite ser dueño de tus impulsos, eliminar ansiedad por la comida, disminuir los cambios de humor y evitar el desequilibrio en la flora intestinal dando lugar a candidiasis intestinales crónicas o disbiosis intestinales -patología que la mayor parte de la población padece sin ser consciente de ello-, origen de múltiples enfermedades autoinmunes, degenerativas y, algunas, muy graves. No olvidemos tampoco el efecto que tiene este aditivo en los desequilibrios de glucosa en sangre y sus efectos en los niveles de insulina. tanto el azúcar como algunos de los edulcorantes tienen efectos adversos en este sentido.

Quiero hacer especial mención al uso de la SACARINA como edulcorante. Existen estudios que relacionan el uso de la misma con el desarrollo de alergias o cáncer.

Eliminar el azúcar y edulcorantes es un proceso muy duro en el que te sientes cansado, con cambios de humor constantes, irritable, ansioso por la comida. Son los efectos propios de una adicción a un producto que podría llamarse "droga legalizada". Además se encuentran en casi todos los productos que pueden encontrarse en un supermercado, desde salsas, desayunos, leches, yogures y derivados, preparados, verduras congeladas, etc. Es muy pero que muy duro, a mi me costó de 2-3 meses empezar a sentirme mejor y unos 5-6 meses perder la ansiedad por la comida. pero vale muchísimo la pena alcanzar la meta o, mirándolo desde otro punto de vista, el inicio del camino de tu nueva vida. Un cambio que va a repercutir en todas las facetas, tanto a nivel emocional, como físico, mental y social. Un cambio mucho más que positivo.

Después de todo esto, tan solo me queda animaros a que viváis la maravillosa experiencia de una alimentación saludable, lo más próxima posible a una alimentación libre de añadidos químicos y procesados. Una alimentación cercana a la de nuestros antepasados.

NOTA: quiero remarcar que la información aquí presente está extraída de diferentes artículos, libros y conferencias de nutricionistas especializados, médicos, biólogos, bioquímicos. En ningún momento pretendo decir que lo aquí expuesto es 100% verídico. Se trata de información que he ido investigando por mi cuenta y de los cambios y el proceso de curación que he experimentado en mi propio organismo siguiendo ciertas pautas de alimentación saludable.


miércoles, 15 de marzo de 2017

REFLEXIONES

¿Sabías que unos 14g de cacao instantáneo en polvo para el desayuno y 200 ml de leche contienen 20 g de azúcar? Si además le añadimos 30g de cereales de arroz inflado chocolateados estaremos sumando 11 g más. En total 31 g de azúcar para un desayuno que conste de un vaso de leche, 14g de cacao y 30 g de cereales. 31 g de azúcar, suponiendo que no se tomen más cantidad de cacao y cereales, para el desayuno de un niño o un adulto, cuando el límite para un niño según la OMS estaría entorno a los 12 g y los 25 para adultos. Solo en el desayuno se superaría dicha cantidad. Ahora sumémosle el almuerzo, el postre de la comida, merienda y postre de la cena. ¿Cuántos gramos de azúcar tomas a lo largo del día? Voy a ser sincera. Antes de mi cambio de alimentación yo pensaba que no tomaba casi azúcar, puesto que no leía etiquetas y no añadía azúcar como tal, no era fan de postres y dulces. Ahora que soy consciente del azúcar escondido en los alimentos y no escondido, he hecho un cálculo estimado de la cantidad de azúcar que podía comer a lo largo de la semana y supera con creces los 500g. ¡MEDIO KILO DE AZÚCAR a la semana! ¡Qué barbaridad!
¿Te atreves a hacer tu cálculo?
No me lo estoy inventando, tan solo tenéis que leer las etiquetas. Ahí viene todo detallado.

lunes, 25 de abril de 2016

REEDUCANDO EL PALADAR

Mucha gente me pregunta lo mismo: ¿Y no te parece soso comer como comes? ¿ Pero cómo puede ser que estés disfrutando tanto de la comida? ¡Parece que no hubieses comido ese plato en tu vida!
Cuando comencé esta aventura en la que tuve que eliminar por completo el azúcar de mi vida, reducir el consumo de sal y combinar correctamente los alimentos, porque no todo vale (hablaremos en otra entrada de la correcta combinación) lo pasé realmente mal. Como ya os comenté sentía un "mono" atroz de dulce, comprensible si tenemos en cuenta el desequilibrio del hongo Cándida y la educación de nuestras papilas gustativas, pero, poco a poco, a medida que han ido pasando estos 3 meses de desintoxicación orgánica y reeducación nutricional mis papilas gustativas se han readaptado y he descubierto un sabor intenso en cada uno de los alimentos y platos que cocino. Estoy maravillada y sorprendida porque, al inicio del proceso, pensaba que mi vida iba a ser muy sosa en el plano alimenticio, pero no puedo expresaros cómo me siento ahora mismo sólo con palabras. Nunca en mi vida había disfrutado tanto del comer, saboreando cada bocado como nunca y captando sabores que gente de mi alrededor es incapaz de hacer. Mis papilas están muy sensibles y son capaces de degustar intensamente cada uno de los alimentos que tomo.
Así pues, ahora soy consciente de todo lo que me estaba perdiendo añadiendo productos tóxicos que nuestra cultura alimenticia nos ha vendido durante siglos y recomendaría a cualquier persona que quiera experimentar éstos cambios y beneficios en la salud a probar en su propia dieta. Os sentiréis más enérgicos, vitales, positivos, fuertes mentalmente y alejaréis de vuestra vida muchas enfermedades.

miércoles, 30 de marzo de 2016

VIVIR SIN AZÚCAR

" Es mejor que reduzcas el consumo de productos azucarados" Me aconsejaba Carlos Lacomba (Saliment) cuando acudí a su primera visita a principios de Noviembre. También me recomendaba cambiar el azúcar blanco y refinado por azúcar Panela (azúcar de caña natural)(OJO con el azúcar moreno que venden por ahí, pues en muchas ocasiones es el azucar refinado teñido con algún tipo de melaza) 

"Tienes candidiasis intestinal, el azúcar queda totalmente prohibido en tu dieta hasta que controlemos la Cándida". Anotaba el dr, cuando acudí a su clínica de biología aplicada.

¿VIVIR SIN AZÚCAR? Es fácil, pensé. "Yo no consumo mucho azúcar". ¡¡FALSO!!

Pensaba que no consumía gran cantidad de azúcar en mi dieta, pero me equivocaba. Mi dieta, pensaba, era bastante saludable. Tan solo tomaba azúcar en la leche de la mañana, en forma de cacao soluble y en la bollería que pudiese consumir el fin de semana. ¡ERROR! Todos los días desayunaba leche con cereales y éstos tienen gran cantidad de azúcares. Incluso los más insípidos que puedas encontrar en el mercado contienen azúcar en forma de siropes o malteados de cereales. Echad un vistazo a los ingredientes de vuestros cereales. También aquellos que "supuestamente" se consideran light, adelgazantes, etc. Las mermeladas industriales también contienen una gran cantidad de azúcar añadido.  Los alimentos congelados tales como verduras preparadas para cocinar, masas de pizza, arroces, etc. también contienen en su mayoría azúcares (incluso gluten añadido). Las sopas y purés precocinados, pastas precocinadas, pastas rellenas, salsas, entre otros muchos alimentos también los contienen. La fruta natural es una buena fuente de azúcar, al igual que muchos de los vegetales y hortalizas (la patata, calabaza, boniato, zanahoria, remolacha, etc. contienen gran cantidad de azúcares naturales).  Los cereales tales como el arroz o el mijo también contienen azúcares. (Probad a elaborar una leche casera de arroz o mijo sin añadir azúcar  a ver si son alimentos dulces o no). Los zumos envasados poco tienen de fruta, una mínima cantidad de ella y el resto, azúcares.

Pensad en las bebidas azucaradas (Por cierto, el otro día en las noticias escuché que en Reino Unido van a  imponer un canon a las empresas que venden bebidas azucaradas para controlar el consumo de las mismas) ....pensad en la cantidad de veces que os añadís azúcar: en el yogur, en la leche, en la infusión, los zumos, en la macedonia de frutas, en las fresas con nata y azúcar, en el bombón, en los helados, los bizcochos, croissants, ensaimadas, chocolate...y así un sinfín de productos que utilizamos a diario sin ser conscientes de lo que realmente estamos ingiriendo.

Todo ese azúcar queda a merced de nuestro organismo menoscabando nuestra salud poco a poco. ¿Cuántas enfermedades se originan a partir del consumo excesivo de azúcar? Enfermedades silenciosas que aparecen un día, sin más y por las que pensamos, no tenemos ninguna responsabilidad.

Mi médico me decía " Comenzáis a preocuparos por la salud cuando ya tenéis el problema encima porque pensáis que a vosotros no os va a tocar, pero lo que realmente deberíais hacer es ocuparos de la salud para evitar problemas futuros".

Cuando eliminé los azúcares radicalmente de mi dieta en el mes de Enero (he de decir que sí que como fruta, vegetales y hortalizas que lo contienen, así como cereales, pero solo tomo aquellas que lo contienen en menor cantidad y una vez en semana)  pensé que me moría, literalmente. De repente tenía una sensación de hambre constante, de insatisfacción, de mal humor (unido al cansancio debido al proceso de desintoxicación), desesperación. Solo pensaba en azúcar y en todos aquellos productos que lo contuviesen. En el armario tenía productos azucarados que ya no podía usar, pero que seguían allí, esperando que yo abriese la puerta en un arrebato y pensando que por una vez no pasaba nada, darme el atracón. pero no, fuí fuerte y los ignoré por completo. Imaginad que pasáis unas navidades sin comer turrón, ni polvorones, postres, unas fallas sin churros, chocolate o buñuelos, una Pascua sin mona, panquemao, torrijas...tú acudes a los eventos sociales y ves como tus amigos y familiares se los comen, pero tú solo puedes hacer eso, mirar. La boca se te llena de agua y sientes rabia e impotencia. Fue duro, sí, muy duro. Tuve que aprender a regularme, pues me daban bajadas de tensión y azúcar. Así pues durante el día iba consumiendo toda la fruta que mi cuerpo me pedía. Ahora ya no me ocurre. Pero tras los dos primeros meses deapareció el síndrome de abstinencia. Ahora me siento orgullosa, orgullosa de mí, del esfuerzo realizado y de los resultados obtenidos.  La sensibilidad de mi paladar ha cambiado radicalmente. Ahora todos los alimentos tienen el doble de sabor. Incluso aquellos que antes podían parecerme sosos, los encuentro muy dulces y es que mi organismo ha aprendido a encontrar el azúcar que necesita en los alimentos de forma natural.

El médico me dijo que el síndrome de abstinencia por eliminación de azúcar podía ser tan duro como el de quien deja de fumar, de tomar alcohol o algún tipo de droga. De hecho, hay un experimento científico realizado con ratas donde, tras un período de abstinencia sin consumir un determinado tipo de droga, a los animales se les ponía a su alcance  azúcar y droga y éstos acudían antes a comer el azúcar que a la droga a la que habían estado enganchados. Imaginad hasta qué punto nos influye.


¿Quiere esto decir que no volveré a consumir azúcar nunca más? NO.  Pero he aprendido que el azúcar debe consumirse de forma moderada, en ocasiones especiales, tales como algún día de fin de semana al mes o alguna fecha especial: Navidad, fallas, pascua, cumpleaños. Ahora os digo que no lo haré por prescripción médica, sino por voluntad propia, porque no podéis imaginar lo bien que me siento. Y es que el cuerpo humano, no necesita azúcares añadidos, se basta con aquellos que obtiene de la propia naturaleza.


Es muy complicado dejar de consumir algo que, culturalmente, nos han transmitido de generación en generación. Más aún hoy en día. Pensad por un momento en la cantidad de anuncios con los que nos atacan en la televisión: cereales, yogures, postres, dulces, comida basura, etc. ¿Alguno de vosotr@s ha visto alguna vez un anuncio de brócolis? ¿Cuántas veces al día podéis ver el anuncio de "verduras y frutas 5 al día"?  Consumimos lo que quieren que consumamos, porque somos títeres en sus manos, pero vosotr@s tenéis el poder de decidir lo que hacéis con vuestro organismo.


Os pongo deberes. ¿Queréis saber vuestro nivel de adicción al azúcar? Probad una semana a no consumirlo y obtendréis vuestra respuesta.