Mostrando entradas con la etiqueta SALUD INTESTINAL: DISBIOSIS CANDIDIASIS INFLAMACIÓN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SALUD INTESTINAL: DISBIOSIS CANDIDIASIS INFLAMACIÓN. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de septiembre de 2017

¿QUÉ ES LA INFLAMACIÓN?

Repasando algunos escritos me doy cuenta que en muchos de ellos hablo de inflamación orgánica o intestinal y, probablemente, como me pasaba a mi, no sepamos muy bien qué quiere decir esto. También es cierto que si investigas un poco  entre algunos autores científicos no lo explican porque dan por hecho que la persona que lo lee sabe lo que es o si lo hacen se sirven de vocabulario y expresiones muy científicas que dificultan su comprensión. Así pues, hoy quería hacer una aclaración en este sentido para ayudar a comprender en qué consiste, teniendo en cuenta que la definición que voy a dar no es exacta, ni científica ni nada de todo ello, sino simplemente mi interpretación a lo que me explicaron en su día los diferentes profesionales que me trataron, por si, de este modo, le sirve a alguien para entender mejor a lo que me refiero en otros escritos.

Cuando hablamos de inflamación todos podemos imaginarnos una rodilla o pierna amoratada por algún golpe, un chichón o una garganta dolorida, pero la  inflamación va mucho más allá y está presente en cualquier tipo de dolor (cabeza, articulación, ovarios, espalda, muscular, etc.) y, también, de forma silenciosa, a nivel orgánico, dentro de nuestro sistema digestivo.

¿Por qué se produce una inflamación a nivel orgánico? 

Según los científicos, parece ser que cuando llevamos una alimentación incorrecta donde  hay exceso de proteínas animales y, además,  de mala calidad, cereales refinados, excesivo consumo de gluten, azúcar y edulcorantes, lácteos y derivados, embutidos (el jamón serrano también lo es, por si hay alguna duda), alcohol, excesivo consumo de café, y poco aporte de cereales integrales, legumbres, verduras (que deberían constituir el 80% de nuestros platos), frutas, frutos secos y semillas, unido al estrés del ritmo diario, la mala gestión emocional, la calidad de nuestras relaciones sociales, la contaminación, el contacto con sustancias tóxicas en el medio que nos rodea, la falta de sueño de calidad, comidas copiosas y cenas abundantes, así como escaso ejercicio físico, se produce un efecto inflamatorio a nivel intestinal. Todos estos hábitos de vida no adecuados merman la flora intestinal, haciendo que crezcan en número las bacterias patológicas y dejando menos espacio para las beneficiosas.  El intestino  reacciona defendiéndose ante dichos ataques con una inflamación que es respondida  con la puesta en marcha de los glóbulos blancos (anticuerpos) que van a contribuir a la defensa de dicho "ataque". Si constantemente nuestro sistema inmune está trabajando en exceso es probable que desarrollemos una patología del sistema autoinmune. Pero todo esto es mucho más complejo, a parte de que, seguramente, no lo estoy explicando como debiera ser, pero más o menos nos ayuda a entender de forma muy simple. Además, tener una flora desequilibrada, como ya expliqué en otros posts que podéis revisar siempre que queráis, hace que la pared intestinal se vuelva porosa y pasen al torrente sanguíneo sustancias nocivas que provocan inflamación en el resto de órganos.  De nuevo las defensas entran en marcha para que todo vuelva a la normalidad, necesitando para el buen funcionamiento reequilibrar numerosas reacciones bioquímicas utilizando minerales, vitaminas, enzimas, aminoácidos, ácidos grasos y un sinfín de sustancias que ingerimos con los alimentos. Pero ocurre que con la mala alimentación o bien no ingerimos todo lo necesario o si lo hacemos, en muchos casos, no hay biodisponibilidad para que el organismo pueda hacer uso de ello. Así, poco a poco, con el tiempo, si bien al principio el cuerpo va subsanando y parcheando los déficits y errores equilibrando el organismo como buenamente puede, este trabajo extra y sobreesfuerzo acaba por pasar factura y puede dar lugar a numerosas enfermedades y patologías, de las cuales, palabras de profesionales de la salud, el 90% son evitables con unos buenos hábitos de alimentación. 

Podemos evitarnos muchos malestares, sustos y dolencias, ganando en energía, buen humor, salud física, emocional y mental con tan solo acudir a un buen profesional, hacernos un estudio de nuestra situación y adaptar la alimentación, que no debemos confundir con hacer dieta, ya que nada tiene que ver (otro día hablaremos del error de las dietas). 

A día de hoy, casi la totalidad de las personas padecen algún tipo de inflamación, ya que hemos olvidado cómo comer de forma saludable o, simplemente, nadie nos lo ha enseñado. Pero aprender a hacerlo es primordial si queremos conservar nuestra salud.

domingo, 7 de mayo de 2017

ALIMENTACIÓN Y SALUD INTESTINAL. CAPÍTULO 2: LA FLORA INTESTINAL

 ¿Cómo llega  a colonizarnos la comunidad de billones de bacterias?

Al parecer, cuando nacemos, nuestro intestino es como una tierra virgen que pronto empieza a tener habitantes con el primer contacto con bacterias en el mundo tras el nacimiento. Cuando el bebé nace a través del canal de parto natural -la vagina- entra en contacto con multitud de bacterias de la madre que van a empezar a formar parte de su microbiota. Del mismo modo, cuando éste empieza a tomar la leche materna, el contacto con la mama y la ingesta de dicha leche va a incorporar diferentes bacterias a su flora intestinal. Esa primera microbiota es crucial en el desarrollo infantil, puesto que va a suponer su primera barrera de defensas. 
Podemos pensar que un bebé que no nace por vía vaginal o que no toma leche materna va a tener una microbiota más empobrecida y, por tanto, puede ser un bebé más proclive a contraer enfermedades, infecciones, desarrollar alergias. Parece ser que ya existen muchísimos estudios que lo confirman y hay numerosos profesionales que recomiendan intentar combinar la lactancia artificial con la materna aún cuando ésta sea casi nula, porque ello pondría en contacto al bebé con bacterias beneficiosas, es decir, que sería mejor un poco que nada. En algunos países también se trata a los recién nacidos con probióticos adaptados para paliar los efectos negativos que tendría el escaso contacto con las bacterias que ofrece la madre durante el parto.

Y, a partir de aquí, el desarrollo y equilibrio de la flora intestinal va a ser totalmente diferente en cada persona. El hecho de convivir con animales o no, estar en contacto con la naturaleza, una excesiva higiene o desinfección en el hogar, contaminantes ambientales como el diésel, el CO2, permufes aritificiales, productos de limpieza y desinfección, tóxicos provenientes de plásticos -tuppers, botellas, etc.-, la toma constante de medicamentos, la ingesta de antibióticos, el consumo de productos procesados, una alimentación donde se excluyen los cereales integrales, poca ingesta de frutas y verduras y su correcta elaboración en la cocina, el consumo o no de frutos secos, semillas, proteína de origen vegetal, un excesivo consumo de carne, poco descanso, estrés, poca realización de ejercicio físico, etc., son todo factores que van a influir en la composición de nuestra flora intestinal o microbiota.

Cuando la microbiota se ve alterada podemos experimentar multitud de síntomas y enfermar muy gravemente. Al parecer, según algunos estudios, cuando la microbiota está en desequilibrio existe un nivel de inflamación intestinal que aumenta considerablemente las posibilidades de padecer ciertos tumores. Algunos de los síntomas que podrían experimentarse son: cansancio, dolor de cabeza, gases, hinchazón abdominal, irregularidades en las deposiciones, asma, alergias estacionales, alergias alimentícias, psoriasis, fatiga crónica, fibromialgia, hongos vaginales, hongos en los pies, hongos en la lengua, sobrecarga hepática, dolores musculares, dolores de espalda, contracturas, depresión, cambios de humor,dificultades de concentración, pérdidas de memoria etc. Puede que algun@s os sintáis identificados con muchos de éstos síntomas. Sin ir más lejos, yo tenía 16 de ellos y venía experimentándolos en aumento de unos años para acá, pero los profesionales de la salud que me habían atendido hasta entonces solo me daban por explicación que era un poco hipocondríaca y depresiva. 

¿Y cómo puede ser que un desequilibrio microbiótico afecte de tal forma a nuestro estado de salud

Si pensamos en un intestino que deja pasar al organismo sustancias nocivas, por ejemplo, los órganos de limpieza como el hígado y los riñones deben trabajar más duro para eliminar dichas sustancias, porque no olvidemos que el organismo es un todo, con multitud de sistemas de defensa para autosubsanar los diferentes "errores" que ocurren a diario y, por tanto, si un sistema falla, otro acude en su "ayuda". No podemos separar un órgano del resto del cuerpo, de ahí la importancia que tienen las medicinas integrativas y holísticas, que tratan al enfermo desde una perspectiva global, investigando el porqué de las enfermedades, su prevención y no solo su tratamiento paliativo o curación. Dicho esto, cuando el hígado y los riñones trabajan en exceso pueden sobrecargarse, inflamarse y dejar de realizar su trabajo correctamente o no abarcar todo el que tienen. Un órgano inflamado necesita que el músculo que lo sostiene trabaje más duro, lo que puede dar lugar a contracturas, dolores de espalda, etc. Si el organismo recibe sustancias tóxicas y éstas no son eliminadas, poco a poco éste va sobrecargándose y sus funciones se ven afectadas, lo que puede dar lugar a cansancio, dolores de diferente índole, etc. 

Volviendo a la microbiota. como bien hemos comentado con anterioridad, en ella existen tanto bacterias beneficiosas como otras que no lo son tanto, pero que su presencia es necesaria en el buen funcionamiento del organismo. Tal es el caso del hongo Cándida Albicans, que muchos conoceréis porque puede estar presente en la vagina, en la lenguaetc. La Cándida convive en armonía en nuestro intestino, es un hongo que se alimenta de azúcares simples, por lo que cuanto más azúcar le ofrezcamos a través de nuestra alimentación, más grande y poderosa va a hacerse. Una cándida intestinal descontrolada puede enraizar en las paredes intestinales, volviéndose patológica. Sus raíces afectan a la capa protectora del intestino, haciendo pequeños "agujeros" en ella, lo que se conoce como permeabilidad intestinal. El aumento en la permeabilidad intestinal va a hacer que moléculas más grandes que no deberían pasar al torrente sanguíneo, así como sustancias tóxicas, pasen a sus anchas. De este modo podemos, por ejemplo, desarrollar alergias: cuando nuestras defensas detectan sustancias extrañas en el organismo, desarrollando anticuerpos para la misma, los cuáles pueden reaccionar de forma virulenta dando pie a los diferentes síntomas alérgicos que van desde un simple moqueo hasta la muerte por anafilaxia. La permeabilidad intestinal aumenta el nivel de inflamación orgánico y, por tanto abre las puertas al desarrollo de muy diversas enfermedades y patologías.

¿Y cómo puedo saber si padezco candidiasis intestinal? Según los médicos que me trataron, la mayoría de la población sufre una disbiosis intestinal, es decir, un desequilibrio en la flora bacteriana, lo que nos predispone a padecer diferentes enfermedades de más a menos graves. Esto se debe, como ya he comentado, al nivel de vida, el entorno y, sobre todo, los hábitos de alimentación. 

Ahora piensa: ¿he consumido antibióticos a lo largo de mi vida? ¿he estado estresado? ¿consumo bollería, azúcar o edulcorantes añadidos, cereales refinados, pan blanco, chucherías, caramelos, dulces, zumos industriales, bebidas azucaradas, alcohol, trigo, comidas preparadas, salsas, alimentos de baja calidad, verduras y frutas tratadas con pesticidas, exceso de carne, carnes no ecológicas, pescados de piscifactoría, lácteos y derivados de baja calidad, etc.? ¿llevo una vida sedentaria? 

Si la respuesta es afirmativa  es mucho más que probable que experimentes una disbiosis intestinal, puesto que las bacterias beneficiosas no están recibiendo su "alimento" natural y sí lo están haciendo las más nocivas. 

Para comprender cuán importante es la alimentación saludable en el equilibrio intestinal es necesario conocer cómo se alimenta nuestra flora:

Existen alimentos cuyos nutrientes son absorbidos en el intestino delgado durante la digestión. Otros no pueden serlo porque necesitan de una segunda "digestión" en manos de las bacterias beneficiosas. Así, alimentos ricos en fibra como la fruta y verduras, legumbres o cereales integrales suponen el alimento de la flora intestinal beneficiosa, puesto que contienen carbohidratos que llegan hasta dichas bacterias y ellas son las encargadas de "comerlos" y transformar el alimento en sustancias aprovechables para el organismo. Cuando el cereal que tomamos no es integral, por ejemplo, dicho aporte alimentício no llega a la microbiota, por lo que si no comemos la cantidad de verduras, fruta, legumbres y cereales integrales conveniente, nuestra flora va a pasar mucha hambre. Pero la microbiota no se deja morir así como así, sino que ésta tiene otros caminos para subsistir y es que parece ser que la flora intestinal se alimenta de la capa mucosa protectora que hay en la pared del intestino. Por tanto, si la flora se "come" la capa mucosa, de nuevo nuestro intestino deja de ser efectivo y la pared se vuelve permeable, poniéndonos en situación de enfermedad. Del mismo modo, si no tomamos dichos alimentos pero ingerimos azúcar añadido, edulcorantes, productos prefabricados, bollería, bebidas azucaradas, cereales refinados, pan blanco, trigo, alimentos de baja calidad, exceso de carnes, carnes no ecológicas contaminadas, pescados de piscifactoría, lácteos y derivados de baja calidad, etc., las bacterias nocivas se alimentan de ello, creciendo cada vez más. Si hay una disminución de las bacterias beneficiosas, las nocivas van a  tener más espacio en el intestino para reproducirse y, si además las alimentamos como a ellas más les gusta, el camino hacia el desequilibrio orgánico y la enfermedad o patologías están más que asegurados. 

¿Qué pasa cuándo consumimos medicamentos o antibióticos? Los antibióticos, como su propio nombre indica, sobre todo los de amplio espectro, que son los más utilizados en las afecciones comunes, acaban con la vida de diferentes microorganismos en nuestro cuerpo, dando al traste con gran parte de la microbiota beneficiosa en el intestino. Esto supone un campo abierto para ser colonizado por las bacterias nocivas, sobre todo si la alimentación no es la adecuada. De ahí la importancia de la toma de probióticos que ayuden a restaurar la flora intestinal y de llevar una dieta estrictamente saludable. Algo similar ocurre con la ingesta continuada de medicamentos.

Una microbiota debilitada va a hacer que seamos más propensos a resfriarnos, que dichos resfriados nos duren bastantes días y sean bastante virulentos, vamos a ser más propensos a coger infecciones, virus y enfermedades contagiosas, entre otras. Debo hacer un inciso para que veáis de qué forma afecta todo esto a nuestra salud y es que, en mi caso concreto, era una persona que solía resfriarse entre 3 ó 4 veces al año, con resfriados potentes de 10 días de duración, solía coger la gripe y todos, absolutamente todos los años experimentaba un episodio de gripe intestinal. Después del tratamiento y reestablecer mi flora, hace casi dos años que no me resfrío, no he vuelto a tener la gripe ni ninguna gripe intestinal. He estado en contacto con niños con enfermedades infecciosas, las cuáles no he pasado a lo largo de mi vida y no las he cogido. Sé que es mi caso particular, pero gracias a esta experiencia he conocido muchas personas con el mismo cambio en la alimentación y todas hemos experimentado estos cambios positivos en  nuestra salud. Además de todo ello, como sabéis, he conseguido superar mis alergias alimentícias y controlar las estacionales, pero de ellos ya hablé en el correspondiente post que podéis volver a consultar aquí

ALIMENTACIÓN Y SALUD INTESTINAL. CAPÍTULO 1: LA CAPA MUCOSA

Seguramente habrás oído más de una vez algo acerca de la microbiota o la flora intestinal, en anuncios: "tome estos cereales para beneficio de su flora intestinal"; tras el tratamiento con antibióticos, etc. Si nunca has oído hablar de ella, éste va a ser tu post.

Antes de enfermar tan solo tenía una vaga idea de la flora intestinal, pero no me preocupaba absolutamente nada por ella, ya que mis visitas al servicio eran regulares y no tenía ningún problema al respecto, por lo que, yo ignorante, pensaba que tenía una salud de hierro. Nada más lejos de la realidad. Os contaré lo que me ha ido enseñando mi médico y lo que he ido investigando a lo largo de éste último año.

Nuestro intestino es uno de los órganos más importantes del cuerpo, pues en él se realizan diferentes funciones: absorción de nutrientes, protección-barrera ante sustancias nocivas, eliminación de deshechos, entre otras.

Dentro de nuestro intestino conviven en armonía billones de bacterias y microorganismos en una relación simbiótica: las bacterias se alimentan de ciertos nutrientes que no son absorvidos en el estómago o intestino, transformándolos en reacciones químicas complejas que dan lugar a sustancias beneficiosas para nuestro organismo, al mismo tiempo que ayudan a mantener y fortalecer la capa mucosa que hay en él. A cambio ellas tienen espacio para vivir y reproducirse dentro de él, alimentándose de dichos nutrientes. En este grupo de bacterias existen unas consideradas beneficiosas y otras no tan beneficiosas cuando están en desequilibrio, pero que, si se encuentran en una relación de equilibrio, no suponen ningún peligro para el buen funcionamiento orgánico, sino todo lo contrario.

Antes de pasar a explicar qué ocurre cuando hay un desequilibrio es necesario conocer para qué sirve la capa mucosa que existe en el intestino. 

La pared intestinal está recubierta de una capa mucosa cuya función es proteger el resto del organismo del paso de sustancias no deseadas. Así, por ejemplo, cuando una proteína que forma parte de un alimento no se descompone adecuadamente en sus diferentes aminoácidos, esta pared evitaría que pasaran moléculas más grandes de lo normal al torrente sanguíneo. Esta función resulta muy importante si tenemos en cuenta que si el intestino no filtra bien, el paso de sustancias tóxicas al resto del organismo, con el tiempo, produce inflamación y dicha inflamación es precursora de enfermedades. 


La capa mucosa se ve alterada por multitud de factores: una vida muy estresada, ingesta de medicamentos de forma constante, tratamientos con antibióticos, una alimentación inadecuada, vida sedentaria, etc., por lo que resulta mucho más que interesante aprender cómo podemos fortalecerla y evitar dichas alteraciones que comprometerían seriamente nuestra salud.

martes, 29 de marzo de 2016

¿QUÉ ES LA CANDIDIASIS INTESTINAL?

"Tengo candidiasis intestinal". Es lo que le dije al alergólogo en la última visita. Cuando lo sueltas, así, sin más, la reacción del médico suele ser decirte que eso lo tenemos todos...que la cándida está presente en nuestro organismo y que eso no es cierto. pero lo cierto es que, al parecer, la candidiasis intestinal está presente en muchos de nosotros y no somos conscientes de ello. "La enfermedad silenciosa", la llaman.

Como dije, yo no soy médico ni nutricionista, así que os voy a dejar un enlace para que conozcáis, de la mano de la nutricionista ortomolecular Cala H. Cervera, en qué consiste este trastorno orgánico (también llamada medicina biológica, si no me equivoco. Corregidme si lo hago).

Un apunte: parece ser que la nutrición ortomolecular como medicina alternativa está muy extendida en otros países, como ocurre con la medicina homeopática. Lejos de hacer una exaltación de este tipo de medicina, mi objetivo es explicar aquello que me ha pasado y exponeros cómo me están ayudando las diferentes personas a las que he acudido. Creo firmemente que para mantener una buena salud es imprescindible llevar una alimentación saludable, con una dieta variada y equilibrada que, en cada caso particular, será una u otra, en función de nuestras necesidades orgánicas, pero eso es un aspecto en el cual yo no puedo entrar.


http://www.calacervera.com/publicaciones/articulos/104-conferencia-sobre-la-candidiasis-cronica