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domingo, 19 de enero de 2020

TRUCOS PARA AHORRAR TIEMPO Y DINERO

Cuando trabajas y quieres dedicar tiempo a actividades de ocio, a cuidarte, al deporte, a la familia, amigos, hobbies es importante saber organizarse para disponer del tiempo para todo sin agobios.

Una de las cosas que puse en práctica rápidamente con el cambio de hábitos de alimentación fue la organización en la cocina y en la elaboración de platos, así como la previsión.

Tener claro qué voy a cocinar para la semana y cómo me permite ahorrar mucho tiempo y dinero.

El fin de semana aprovechamos para surtir nuestra nevera de alimentos frescos, de km0 y de producción ecológica. Somos afortunados porque al lado de casa disponemos de varias opciones y nos encanta, ya que compramos directamente del campo, evitando intermediarios y ahorrando mucho dinero.

Luego, en casa, a veces si voy a encender el horno para cocinar alguna cosa, aprovecho y cocino varias a la vez, así no gastamos tanto en luz y en un par de horas tenemos comida disponible para dos-tres días, especialmente las verduras, que aguantan muy bien en el frigorífico y puedes combinarlas con cualquier cosa. Por ejemplo, en la imagen podéis ver, acabando la temporada de verdura de verano, asando verduras y media calabaza.


Cuando las calabazas estuvieron listas, aprovechamos para asar frutos secos, con cuidado de no quemarlos.


Las verduras asadas pueden comerse tal cual o utilizarse para hacer patés vegetales o deliciosas cremas. 

Por otro lado, siempre aprovechamos el fin de semana para cocinar legumbres. Cuando las cocino hago más o menos medio kilo de legumbre seca y aprovecho un cocinado para tener unas siete raciones disponibles de legumbres. Cuando se enfrían las congelo en tarros de cristal y están siempre listas para combinarlas con unas ricas verduras, como las asadas, por ejemplo. De este modo cocinar platos para el trabajo es muy rápido y te aseguras de comer saludable cada día.


Otro de los trucos que utilizo es asar frutas con las que hago desayunos o compotas que puedo congelar, pero siempre que aso frutas, aprovecho para asar otra cosa.

Cuando hacemos caldo de pollo o de pescado, nos entretenemos desmigando los restos, con los que hacemos ricas croquetas que pueden congelarse y estar listas para cualquier ocasión. No desperdiciamos nada.



Si algún día nos sobran verduras o cualquier cosa, las trituramos y preparamos ricas cremas.

Cuando cocinamos verduras al vapor o hervidas, el caldo lo guardamos para cocinar cremas o cereales integrales o bien nos lo bebemos para aprovechar todos los nutrientes que se pierden con la cocción y quedan en el agua.

Seguro que tú tienes muchos trucos que puedes compartir. Te animo a hacerlo en la sección de comentarios o en el post de mis redes sociales.

miércoles, 6 de abril de 2016

"ES QUE YO NO TENGO TIEMPO PARA COCINAR"

 Muchas veces, cuando expongo mi caso o comparto mi experiencia y lo mucho que estoy aprendiendo, algunas de las personas que me rodean me responden "Es que yo no tengo tiempo para cocinar, la casa, la familia, el trabajo..." ¿Realmente no tenemos tiempo para cocinar o es una excusa que buscamos porque, claramente, es más fácil aprovecharse de las comodidades que nos ofrecen los supermercados y tiendas con alimentos pre-cocinados o rápidos de elaborar?

¿Cuánto tiempo dedicamos al día a "whatsappear", mirar las redes sociales, ver la televisión o navegar por la web? ¿No es posible disminuir el tiempo que dedicamos a estas actividades que, en muchas ocasiones no nos aportan ningún beneficio, para dedicar 20'-25' a cocinar un plato nutritivo y saludable?  APUESTO A QUE SÍ.

Como ya comentaba en otro post, es cuestión de prioridades y de organizarse. En mi caso particular, dado que no puedo comer en casa a diario, aprovecho el momento de hacer la cena para cocinar la comida del día siguiente, sin invertir ni un minuto más de mi día en elaborar un plato que sé, a ciencia cierta, me va a reportar muchísimos más beneficios que cualquier plato pre-cocinado que pueda comprar.

Veo en mi trabajo, día a día, cómo la mayoría de los niños de nuestra sociedad están aprendiendo una cultura de la alimentación nada beneficiosa. Los almuerzos consisten en bollería industrial envasada, pan de molde industrial, pan congelado, embutidos, galletas rellenas de crema, yogures de sabores (para suplir la fruta) y compotas de fruta envasada, así como zumos prefabricados. Cuando hablo con sus padres todos coinciden en la escasez de tiempo y la comodidad de encontrar todos los productos en el supermercado listos para consumir. También aluden a la atracción que tienen estos productos sobre los niños, que acaban comiendo esos almuerzos y rechazando otras cosas más saludables como puede ser una pieza de fruta natural. ¿Pensáis que esos productos a diario van a beneficiar la salud de vuestros hijos e hijas? ¿ Y vuestra propia salud? ¿No merece vuestra familia que le dediquéis un valioso tiempo para ofrecerles lo mejor?  

Si os dedicaseis durante una semana a investigar qué es lo que realmente estamos comiendo os quedarías realmente sorprendidos. Y es que no es oro todo lo que reluce. Sin ir más lejos, hace unas semanas acudí a una famosa cadena de carnicerías valenciana a comprar un producto que me habían pedido en casa. Yo, inocente, le dije a la dependienta: "¿esto no lleva gluten ni ningún conservante añadido verdad?, a lo que ella me respondió: "uy sí sí, aquí todo lleva añadidos. Mira, toma la carta de alérgenos y te vas mirando a ver qué cosas puedes consumir y cuáles no. Cuál fue mi sorpresa que todos los productos cárnicos que allí se vendían contenían algún que otro añadido químico. El producto que yo quería tenía soja, lactosa y conservantes químicos. Y yo me pregunto: ¿de verdad es necesario añadirle soja, lactosa y conservantes a un filete de pollo? Pues bien, en una sociedad donde existe una gran demanda de alimentos y donde lo que prima son las ganancias del empresario, sí es necesario, puesto que de ese modo la carne puede conservarse mucho más tiempo en sus neveras y no desperdician el producto. Eso sí, a cambio, están echando a perder nuestra salud. Y así, un sinfín de productos que comemos cada día y que ofrecemos a nuestras familias.

La publicidad tampoco nos está haciendo ningún favor: galletas ricas en leche para niños, cereales que nos ayudan en nuestra dieta de adelgazamiento, fruta envasada, cadenas de hamburguesas, etc. Si os detenéis a leer sus etiquetas, podéis ver que, lejos de ayudaros a mejorar vuestra alimentación, contienen un sinfín de añadidos químicos, alimentos refinados y procesados, grasas saturadas, emulsionantes, colorantes, conservantes, etc. que, a la larga, si los tomamos de manera continuada, pueden ejercer un efecto negativo en nuestra salud. Si tenéis dudas siempre podéis pedir la carta de alérgenos o ingredientes en vuestros establecimientos. Estáis en vuestro pleno derecho.

Así pues, bajo mi criterio, es necesario inculcar a nuestra sociedad unos hábitos de vida saludables que nos lleven a una vida sana, plena y feliz, desde el mismo momento del nacimiento. Cualquier producto que encontréis en el mercado se puede elaborar en casa artesanalmente y con un resultado mucho mejor, utilizando productos de calidad y sin ningún tipo de aditivo químico.

Y no olvidéis que cuántos menos ingredientes contenga un producto, más natural y beneficioso para vosotros será.