Mostrando entradas con la etiqueta COSMÉTICA Y SALUD. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta COSMÉTICA Y SALUD. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de febrero de 2019

CUIDADO DEL CABELLO Y COSMÉTICA NATURAL

Hola seguidores/as:

Hace tiempo que quiero escribir un post sobre cuidado del cabello porque para mi, el cambio de hábitos alimenticios, ejercicio y consumo ha supuesto un antes y un después en mi salud capilar.

Durante muchos años utilicé productos para el cabello como mascarillas comerciales, espumas de pelo, gomina, fijadores y me teñí el pelo durante un par de años. Mi pelo es muy grueso, tengo muchísima mata, es ondulado y además seco y crespo, con lo que no había manera de domarlo a no ser que utilizara todos esos productos, pero aún así, siempre seguía estando áspero y seco.
Cuando cambié mis hábitos alimenticios noté que el pelo empezaba a cambiar también, estaba un poco más hidratado y con más brillo. Poco a poco, con el tiempo y siguiendo las recomendaciones médicas, fui retirando de mi vida los cosméticos convencionales y empezando a utilizar productos más naturales: dejé de usar las mascarillas, los fijadores, espumas y demás y fui experimentando con diferentes aceites naturales. Al final me quedé con el aceite de almendra par hidratar las puntas después el lavado y, simplemente no usaba nada más.

Me costó bastante tiempo eliminar todas las siliconas del pelo y lo llevaba, literalmente, hecho un asco, pero sabía que esta etapa algún día acabaría.

Hace relativamente poco tiempo, siguiendo a Victoria Moradell, encontré un vídeo con una receta de mascarilla capilar que a mi me ha resultado ser una maravilla. Aunque ella recomienda hacer una cura durante unas semanas y luego usarla con menos frecuencia, la sequedad y encrespamiento de mi pelo han requerido usarla cada semana y es una maravilla lo hidratado que está.

Después busqué en sus vídeos algo que pudiera servirme para el encrespamiento y, a su vez, fijar el pelo sin engrasarlo ni apelmazarlo y también encontré un vídeo para elaborar un sérum que me ha venido de perlas.

Ahora tengo el pelo mucho mejor, está suave, hidratado y me dura limpio muchísimo más tiempo, por no decir del dinero que me estoy ahorrando en productos inútiles, del bien que le estoy haciendo al medio ambiente eliminando tantos productos contaminantes del entorno y del bien que le hago a mi organismo evitando el uso de productos químicos que sumados a otros tantos pueden resultar tóxicos.

Os dejo con sus enlaces por si os sirven de ayuda.



Nota: en el sérum yo no le añado el aceite esencial, ya que resulta bastante caro. Simplemente no tiene el aroma del mismo pero el resultado es muy agradable también.


jueves, 15 de noviembre de 2018

CUIDA TUS DIENTES, CUIDA TU SALUD

Hace tiempo que vengo leyendo diferentes artículos con sus correspondientes referencias científicas acerca de la salud bucodental y cómo ésta influye en la salud  o puede ser el reflejo de ésta.
Esto es, la salud de nuestros dientes y boca puede estar dándonos pistas de aquello que necesitamos solventar a nivel interno o, puede influir directamente en ella.

Hay personas que padecen de caries, inflamación de encías, gingivitis, periodontitis, mal aliento, boca seca, llagas, papilas inflamadas, lengua blanca, encías oscuras, etc. Todo ello síntoma de una inflamación que puede ser local o general. 

A parte de las molestias que ello conlleva, de los problemas a nivel de relaciones sociales, estéticos, pérdida de piezas dentales y, por consiguiente, alteraciones en la musculatura facial que van a afectar a la estructura muscular y ósea de todo el cuerpo, las alteraciones y patologías de la boca determinan el bienestar de nuestro organismo.

En nuestra boca existen miles de bacterias, algunas beneficiosas y otras no tanto. Si las que predominan son las beneficiosas, tendremos una protección ante infecciones, podremos digerir adecuadamente los alimentos, absorber todos sus nutrientes y favorecer nuestra flora intestinal. Si por el contrario predominan las perjudiciales, tendremos digestiones peores, no aprovecharemos los nutrientes de los alimentos y daremos rienda suelta para que colonicen nuestros intestinos.

Y cómo saber si tenemos las bacterias perjudiciales acechando: pues porque nuestras encías estarán más rojas, nos sangrarán de manera espontánea o con el cepillado, tendremos mal aliento, boca seca o pastosa, papilas blancas, tendencia a aftas, caries entre otros síntomas.

Las bacterias de la boca pasan incluso al feto durante el embarazo y pueden influir en su correcto desarrollo, pasando a formar parte de la flora interna del bebé al nacer.

Sabemos que debemos acudir al dentista a realizarnos revisiones periódicas y que es imprescindible cepillarse los dientes después de cada comida, para evitar que los ácidos y bacterias perjudiciales se apoderen de nuestra salud bucal y general, pero nadie nos explica qué productos debemos utilizar o cómo influyen estos en dicho equilibrio.

Los últimos estudios científicos vierten sus resultados remarcando que las pastas dentífricas y colutorios son muy perjudiciales para la salud bucodental y que, lejos de ayudar a mantener el equilibrio, contribuyen a la inflamación de las encías, retraimiento y otras patologías.

Es el caso de pastas que contienen en sus ingredientes lauril éter sulfato de sodio -formador de espuma-; el formaldehído -conservante-; el triclosán -desinfectante-; y la clorhexidina - antibacteriano-.
Los estudios científicos han demostrado que estos productos son carcinógenos, alteran la flora, alteran el ADN y pueden producir mucha sintomatología variada en la salud buco-dental y, además, van cargados de disruptores endocrinos, conservantes, colorantes y microplásticos -que pos supuesto también van a parar al mar y consumen los peces que luego nos comemos-.

El caso es que cuando le preguntas sobre estos temas al dentista, suele callarse o decirte que no te puede ayudar. 

El flúor es otra de la sustancias utilizadas que parece ser beneficiosa en dosis muy bajas, pero cuando se utiliza en tratamientos de salud buco-dental puede tener efectos perjudiciales, según la ciencia.

Especial atención hay que dar a las pastas dentales infantiles, que suelen enmascarar su sabor con más ingredientes químicos dañinos y suelen ir enriquecidas en flúor.

Para el lavado de dientes infantil no es necesario utilizar pasta de dientes, puede ser suficiente cepillarlos con agua para eliminar los restos de comida; Eso sí, cepillándolos de manera adecuada y siguiendo la direccionalidad correcta, tanto niños como adultos, de lo contrario solo arrastraremos los restos de alimentos y bacterias de un lado a otro. 

Con todo, existen pastas dentales que pueden elaborarse de manera casera, con ingredientes muy baratos y protegiendo la salud buco-dental, como el aceite de coco, el té verde, el árbol de té y otros muchos que se pueden encontrar si investigáis un poco.

Pero no solo es necesario cuidar los productos que ponemos sobre nuestra boca, sino también tener unos hábitos saludables de masticación: masticar el alimento hasta que sea líquido y masticar los alimentos líquidos.

En casa utilizamos cepillos de materiales respetuosos con el medio, pasta casera, raspador de lengua para eliminar el mayor número de bacterias y colutorios de té verde.

Para el mal aliento, en caso de aparecer, masticamos hojas de menta, pero si aparece de forma persistente somos conscientes de la necesidad de una visita al dentista, más allá de la anual obligatoria y de la más que probable existencia de un problema a nivel digestivo.

También hemos eliminado azúcares y edulcorantes, cereales y harinas refinadas, procesados, bebidas azucaradas y muchos otros productos dañinos no solo para la salud bucodental- sino para la salud general. Consumimos mucha verdura poco cocinada para tener que masticar bien la fibra y fortalecer la musculatura facial, ayudando al buen mantenimiento de los dientes y nutriendo nuestra flora intestinal.

domingo, 16 de septiembre de 2018

CANAS Y TINTES: ACEPTA TUS CAMBIOS, ACÉPTATE

Hoy quiero hablaros de algo que consciente o inconscientemente está presente en nuestras vidas al llegar a una edad, un@s antes, otr@s después, pero tarde o temprano todas las personas empiezan a experimentar cambios físicos, considerados más o menos agradables -más bien desagradables- en su cuerpo. Es el caso de las canas.

Cuando tenía 20 años empezaron a salirme. Yo, por aquel entonces, me ponía negra al verlas y no tenía ni idea que su pronta aparición estaba regida por una fuerte carga genética y un proceso oxidativo excesivamente rápido de mi organismo debido a una alimentación y hábitos de vida que no cumplían con las necesidades vitales básicas del organismo humano.

Las canas empezaron a multiplicarse a una velocidad de vértigo, sobre todo a partir de los 30, de modo que me encontraba con un mechón completamente blanco y muchas canas completamente blancas, como hilos de coser mechando mi pelo negro. Empecé a tintarme, no porque quisiera, sino por la presión social y el qué dirán, por esconder tan pronta manifestación del imparable paso del tiempo y repetirme una y otra vez que no pasaba nada, se tapaba y listo, como nueva, pero el tinte no me gustaba. Me miraba en el espejo y no me veía yo, por muy parecido que fuera el tono elegido a mi color original. Ese tono monótono, perfecto, con brillo, distaba mucho de las tonalidades cambiantes de un pelo natural y, de algún modo, me estaba diciendo que aquello iba contra natura, que tan solo respondía a una necesidad creada superficialmente por esta sociedad antinatural en la que vivimos.

De pronto me encontraba siendo esclava, cada dos o tres meses, que era lo que me aguantaba el pelo, de un producto cosmético que encima no me hacía sentir bien, sabiendo que debería utilizarlo el resto de mi vida y cada vez más a menudo, gastando dinero en algo que no quería y que me daba rabia.

Después, pasados un par de años, cuando enfermé del hígado e intestino y mi vida dio un giro radical para sentirme mejor que nunca, aprendí que estamos rodeados de tóxicos que nos enferman prontamente y que hay maneras de evitarlos en pro de nuestro bienestar. Y cuál era mi sorpresa cuando me enseñaron que los tintes de pelo son altamente tóxicos para el hígado por su composición en Ftalatos, que sus tóxicos se bioacumulan en el organismo y no se eliminan y que, junto con otras muchas sustancias, estaban haciéndome un flaco favor. Yo me resistía a dejar de usarlo aunque alargaba los períodos de tinte en favor de mi salud. No quería sobrecargar más mi hígado y ya que había empezado a cambiar muchas cosas con mucho esfuerzo, no tenía sentido estropearlo seguir utilizando cosas que me dañaban. Es como cambiar toda tu alimentación a una ecológica, de temporada y natural y seguir fumando o bebiendo alcohol cada fin de semana. No tenía sentido.

Al mismo tiempo, iba formándome, leyendo, investigando y cambiando mis hábitos y mi vida hacia una vida más respetable con el medio, con la naturaleza, con mis ritmos, con mi ser, conmigo misma y con l@s otr@s.

Últimamente he estado leyendo acerca de la naturaleza femenina y, aunque ahora no me voy a extender aquí, lo aprendido corrobora mis decisiones tomadas y mis cambios de perspectiva.

Hace tiempo empecé a cambiar el chip. Me di cuenta de que la naturaleza es sabia, maravillosa y preciosa en cada una de sus fases, de sus manifestaciones y que cuando ella habla, habla con una sabiduría tremenda. Empecé a mirarme con otros ojos, a observar mis canas, a integrarlas en el color natural de mi pelo. Poco a poco fui dejando que desapareciese el tinte, algo tan antinatural y tan fuera de mi que no soportaba ver. Empecé a ver muchísimas canas blancas adornando el color castaño oscuro, los cambios de tono en las diferentes estaciones, sus texturas. Aprendía que su naturaleza era distinta al pelo sin cana y que necesitaba de unos cuidados especiales, mayor hidratación y cuidado, pero siempre con productos naturales, aceites básicamente, champús naturales y cosmética muy sencilla. Dejé de utilizar tanto producto comercial que nos hacen creer es necesario y que lo único que hace es crear películas superficiales en el cabello, dando sensación de hidratación, cuando en lo más profundo resecan y te hacen necesitar cada vez más productos o depender de los que ya usabas. Dejé de utilizar fijadores, di libertad a mi pelo para que se expresase acorde a su naturaleza, rebelde, como mi personalidad, luchador, reivindicativo, único, especial y empecé a querer a mis canas como parte de mi personalidad.

A nivel social, muchas personas me decían "ala, cuántas canas", otras no me dicen nada pero deben pensarlo y otras simplemente las verán y las aceptarán como yo lo he hecho.

Decidí que no iba a tintarme, que iba a respetar mi naturaleza y que no me importaba el qué dijeran, lo que pensasen, si pareciese mayor o más joven, si quedaban bien o mal, porque a mi me gustan. Ya no puedo imaginar mi cabello sin ellas, pues ellas son señal de que estoy viva, de que soy natural, de que soy yo misma y de que estoy siguiendo un proceso de aceptación natural, de crecimiento personal, de respeto hacia dentro y hacia fuera, de que estoy recuperando aspectos básicos de la naturaleza propia humana, de independencia, de rebeldía hacia tanta superficialidad y tontería. Veo a mujeres sabias de nuestra historia, veo a nuestras abuelas o bisabuelas y las valoro, las respeto, me maravillo con ellas, con su cariño, con su amor, con su saber hacer y estar, con su fuerza, con su naturalidad y quiero llegar a ser como ellas, quiero aprender de la vida y respetarme y quiero dejar de maltratar mi cuerpo con tantas porquerías que nos venden.

Sí, amo mis canas. Las adoro y van a lucir bellas en mi cabellera como seña de lo mágica y maravillosa que es la madre naturaleza. 

lunes, 18 de septiembre de 2017

COSMÉTICA NATURAL/COSMÉTICA CONVENCIONAL

Hola seguidores/as!

Hacía tiempo que quería compartir con vosotr@s estas reflexiones, pero como sabéis, el blog va creciendo a ratitos, entre proyectos, vida personal y laboral.

Bueno, por fin aquí van estas ideas.

Hace tiempo, algunas de las personas que sigo en redes sociales me hicieron reflexionar sobre la cosmética que utilizaba a raíz de las conversaciones que mantuve con los profesionales que me trataron. Cuando acudí a la clínica en las pruebas realizadas aparecía el nivel de tóxicos en el organismo, tóxicos que provienen no solo de la alimentación sino del aire que respiramos, las cosas que tocamos o aquello que ponemos encima de nuestra piel y que, consecuentemente, pasa a formar parte de nuestro sistema, para bien o para mal. Pues bien, si pensamos en la cantidad de cremas, mascarillas, jabones, limpiadoras y productos varios que utilizamos a diario para mantener nuestra piel más joven, hidratarnos, lavarnos, entre otras muchas funciones, podemos imaginar la cantidad de "porquería" que estamos introduciendo en nuestro organismo.

Una frase que siempre me quedará grabada es "pon encima de tu piel todo aquello que podrías comerte por la boca", porque sí, lo que ponemos en nuestra piel entra al torrente sanguíneo y, al final, está "nutriéndolo" o no. 

Que sí, que sabemos que la cosmética convencional pasa unos controles de calidad, que hay una legislación que controla los aditivos que contiene y las sustancias con que se fabrican, que, no tengamos miedo, es química y la naturaleza es química también. Pero la mayoría de productos se elaboran de manera muy artificial y son totalmente innecesarios. Además, aunque haya unos controles de seguridad, sumar cada día los compuestos de la crema, el jabón, champú, colonias, etc va llenando el límite de nuestros organismos poco a poco, teniendo en cuenta que a ello debemos sumar todos los contaminantes que nos llegan a través de las otras vías mencionadas.

Os diré por qué. Está claro que necesitamos lavarnos y por tanto los jabones, geles y champús, pero existen opciones que provienen de productos naturales. No tienen un aroma tan intenso, ni dan esa sensación falsa de limpieza, con tanta espuma, su textura súper suave etc., pero son mucho más respetuosos con el medio y con la piel.

El mundo de las hidratantes es todo un engaño. No necesitamos cremas hidratantes para mantenernos jóvenes. Si llevamos una alimentación rica en verduras y frutas (el 80% de cada uno de nuestros platos) nuestra piel va a estar más que hidratada. Pero es verdad, que, a veces, en algunas circunstancias: manos muy castigadas por el agua en ciertos trabajos, arañazos, mucho frío etc., notamos que necesitamos un extra de hidratación. Pues utilizando cualquier aceite con el que cocinamos recuperaremos esa hidratación: mucho más barato y efectivo.

En cuanto a champús, espumas de pelo, fijadores, etc. Confieso que dado que tengo una mata de pelo de león ondulada y grueso-encrespado, siempre, desde hace muchos años, he utilizado espumas, gominas y demás. Hasta hace un año y medio. Se me ocurrió pensar que aquello no era sino porquería y que ya no quería seguir castigando de ese modo mi organismo, porque, de qué me servía comer ecológico, combinar bien los alimentos, comer como una reina si descuidaba esa parte que, al fin y al cabo, también está "alimentándome". Así pues empecé a probar a ponerme en el pelo unas gotas de aceite de coco primero y, más tarde probé con aceite de almendras. ¿Y sabéis qué pasó? Que mi pelo ahora está mucho más hidratado, suave y ya no gasto en gominas, espumas, etc. También he ganado en brillo y he reducido el encrespamiento considerablemente. 

Otra de las cosas que he cambiado son las mascarillas capilares. Siguiendo a varias chicas en redes, empecé a probar poniendo aceite de almendras en el pelo y dejándolo actuar toda la noche. Ellas promueven el uso de aceite de coco, que yo también he probado, pero dado que el coco no es local y para importarlo contaminamos el medio de una forma brutal y favorecemos grandes explotaciones de tierra, decidí utilizar producto cercano y, el resultado es el mismo. Al día siguiente te lavas el pelo y está más que hidratado. Fácil, cómodo y económico.

En cuanto a la limpieza de cara, no hay nada como el aceite de almendras para desmaquillar y un buen baño de vapor con agua previamente hervida que ayude a abrir los poros y limpiarlos posteriormente con ayuda de un papel. Para terminar, aplicar una mascarilla de arcilla verde durante 20' e hidratar después con aceite de almendras. (Podéis ver el proceso siguiendo en youtube a Victoria Moradell)

Como veis, para la cara utilizo dos gotitas de aceite y no todos los días, puesto que mi piel, con la alimentación que sigo, está súper hidratada.

En cuanto a los desodorantes, hace muchos años que utilizo la piedra de alumbre, pero también he leído cosas al respecto y poco a poco he ido dejándola, sin utilizar absolutamente nada. Me he dado cuenta de que, con el cambio de alimentación mi sudor ya no huele como antes y evito olores siempre que utilice tejidos naturales en la ropa. También es cierto que, como el cuerpo es un todo unido, cuando tenemos un sudor nervioso, ocasionado por un estrés, situación incómoda o dificultad, nuestro sudor es muchísimo más fuerte. Así pues también esto te ayuda a conocerte y a tomar conciencia de tu situación personal y tu salud emocional que, al fin y al cabo, va a acabar afectando a la salud física. En casos como estos, tomo conciencia de cómo me siento y ya utilizo la piedra de alumbre que evita el olor, pero, como os digo, solo la utilizo en estas ocasiones que puedo preveer conociéndome bien.

Las pastas de dientes también son un mundo. Empecé a leer sobre los efectos del triclosán, componente de todas las pastas de dientes convencionales y de algunos otros añadidos. Pregunté a mi dentista y me dijo que no podía darme información, que ellos ante tal caso tenían que callar puesto que ponía en compromiso su trabajo. Dicho esto dije: "fuera pastas de dientes convencionales" y empecé a comprarla en herbolarios, elaboradas con extractos de plantas. La verdad es que hasta que te acostumbras es raro, porque parece que no limpies tus dientes, ya que no te dan esa sensación de frescor y espuma que ofrecen las pastas convencionales, pero puedes masticar una hoja de menta al terminar o buscar una pasta que la contenga y tener así, esa sensación de frescor a la que tan acostumbrados nos tienen.

Esmaltes de uñas y maquillajes. De igual modo, los esmaltes de uñas contienen 8 sustancias cancerígenas que, si bien un esmalte está dentro de los controles de seguridad, yo prefiero no utilizarlos y eliminar así otro factor de riesgo, que ya hay muchísimos que no puedo controlar. No suelo pintarme las uñas pero para ocasiones especiales sí lo hago, utilizando un esmalte de herbolario. En cuanto al quitaesmaltes, no existe en el mercado ninguno que no tenga cierta toxicidad, pero yo tengo uno del herbolario que contiene los menos posibles.  tampoco suelo maquillarme, puesto que el maquillaje tapa los poros de la piel, impidiendo la correcta oxigenación, lo que, con el tiempo, va a acelerar el envejecimiento, otra paradoja más: nos maquillamos para estar bellos/as y a causa de ello vamos envejeciendo más rápido y empeorando la calidad de nuestra piel, para lo que necesitamos más productos. resultado: más inversión en productos de belleza. pescadilla que se muerde la cola. Si necesitas maquillarte alguna vez, te recomiendo que utilices cosmética natural de venta en eco-tiendas.

Y ya para terminar, no quería cerrar sin contaros lo que estoy experimentando ahora. Ya había leído mucho acerca de los champús convencionales repletos de siliconas pero todavía no había hecho el cambio, ya que, como sabéis, son tantas cosas que una se agobia con tanto cambio y es mejor hacerlo poco a poco, disfrutando del proceso y observando todos los beneficios paso a paso. Por fin he hecho el cambio y ya utilizo champús ecológicos sin siliconas. No tenía ni idea de la porquería que pone en nuestro pelo un champú convencional, que, supuestamente, sirve para lavarnos la cabeza. ¡Qué paradoja! Ya me habían avisado que eliminar las siliconas del pelo lleva un tiempo. Cuando empiezas el cambio y estás en pleno proceso, cada vez que te lavas el pelo es como si estuvieras tocando un pelo sucio, pegajoso, que se enreda muchísimo, áspero y la sensación es de que no queda limpio y tus manos son incapaces de recorrerlo con suavidad porque se quedan como pegadas, con un sonido muy característico al pasar por encima de él. Es realmente desagradable y te da información acerca de cómo has estado nutriéndolo durante tantos años. Así que, si vas a hacer algún cambio, te recomiendo que empieces por este. Vas a alucinar con la experiencia. 

Los champús ecológicos sí resultan mucho más caros, pero duran muchísimo tiempo y el resultado no tiene precio. Además, con todo lo que ahorras por el otro lado: gominas, espumas, acondicionadores, cremas hidratantes de cara y cuello, cremas antiedad, mascarillas, y demás productos, puedes comprarte muchísimos champús.

Espero haberos ayudado un poquito más y disfrutéis, como yo, de todo este proceso de cambio y aprendizaje.

Feliz día.