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domingo, 10 de marzo de 2019

VITAMINAS PARA NIÑ@S

Desde hace ya bastante tiempo, en algunas revistas o periódicos con artículos interesantes, las empresas aprovechan para promocionar diversos productos que a mi me gusta analizar de manera crítica.

Uno de esos productos que he visto en multitud de ocasiones son las vitaminas para niñ@s en formato atractivo, de colorines, con silueta de ositos o animales variados, en un bote decorado de manera que atraiga su atención y no les haga rechazar el producto. Si cogemos cualquiera de estos botes y leemos las etiquetas e ingredientes, podremos descubrir que en letras bien grandes marcan la ausencia de azúcares añadidos, pero que luego entre los ingredientes se encuentran edulcorantes, colorantes y sustancias varias cuyos efectos en la salud, tomados de manera repetitiva, pueden ser negativos. 

Estos productos me hacen reflexionar sobre la necesidad de concienciar a padres, madres, familias y niños y niñas, desde muy pequeños, de la importancia de una buena alimentación. De nada va a servir que un niño o niña se tome un osito vitaminado y edulcorado si luego, en su alimentación diaria, están presentes los alimentos de baja calidad, con muchos azúcares y grasas trans, como las galletas, chucherías, cereales de desayuno, yogures edulcorados y azucarados, embutidos, carnes y pescados de mala calidad, postres, dulces varios y, por otro lado, brillan por su ausencia o son insuficientes los aportes de verduras frescas de temporada y la fruta. No va a servir de nada tomar unos caramelos vitaminados si en cada comida nuestros pequeños no tienen una ración del 40-50% de verduras entre las cuáles siempre debe haber verdura de hoja verde -no servirá si siempre son patatas y zanahorias, porque estas corresponden al grupo de hidratos de carbono que debe complementarse con la verdura verde-. Sin estas raciones de verduras, el organismo funciona con reservas y taponando de aquí a allá, con carencias de vitaminas y minerales que se van paliando dando lugar a diferentes síntomas y, en un futuro, patologías graves.

Si dando un caramelo vitaminado pensamos que estamos contribuyendo al bienestar de nuestros peques, estamos muy equivocados/as y más cuando éstos van edulcorados y y entre sus ingredientes se encuentran cosas bastante artificiales.

Las mejores vitaminas para los más peques y las más peques son las verduras, los vegetales y las frutas de temporada y de buena calidad. NO ME CANSARÉ DE DECIRLO.

Seamos responsables con la salud de nuestros hijo@s. El gusto y los hábitos de alimentación se enseñan, desde pequeños y ejerciendo nosotr@s como modelo.

viernes, 18 de mayo de 2018

EDUCANDO EN SALUD EN LA INFANCIA

Much@s sabéis que trabajo en una escuela pública y que, como maestra, una de mis obligaciones es trabajar la educación para la salud.

En los centros escolares debería promoverse una educación para la alimentación que hiciera conscientes al alumnado y a sus familias de la importancia que tienen en nuestra salud las decisiones de compra que realizamos, los alimentos que ingerimos y su calidad. Es para ello necesario una formación adecuada a todo el personal que atiende a niñ@s y familias y, aunque ya se observan pasos de cambio, todavía queda mucho por hacer. Sin más, hace unos días, en una escuela pública, con la mejor de las intenciones, la empresa de comedor había realizado unas jornadas para promover el desayuno saludable donde lo que se ofrecía al alumnado eran: galletas, zumos de brick, leche con cola-cao o nesquick, tostada de pan precongelado, aceite y mermelada industrial y una pieza de fruta.
Es inconcebible que en una institución como es la escuela se ofrezcan como desayuno saludable todos estos productos que, a excepción de la fruta y el aceite, son productos ultraprocesados cuya cantidad en azúcar excede las recomendaciones de la OMS. Queda claro que hay un desconocimiento tremendo entorno a la alimentación y nutrición y se siguen perpetuando modelos nutricionales occidentales influenciados por los intereses económicos de las empresas que conllevan errores y desinformación en toda la comunidad escolar. Es inconcebible que estos menús estén diseñados por algun@s dietistas nutricionistas que están muy desactualizad@s. Pongámonos seri@s y como educadores y familias luchemos por lo que las futuras generaciones se merecen.  Busquemos un camino que nos lleve a la prevención de enfermedades y a una vida saludable y no a la búsqueda de soluciones cuando ya tenemos el problema encima.

Por otro lado, siguiendo con la alimentación en las escuelas, hace unas semanas no tuve más remedio que quedarme a comer en el centro escolar. Si bien el menú de ese día podríamos clasificarlo como medio aceptable : lentejas con verduras y pez espada (nada recomendable para el consumo por su alto contenido en mercurio) con ensalada, he de decir que no me extraña que los niños y niñas no se coman  la ensalada porque no sabía a nada. Las verduras parecían de plástico, como las que se venden en grandes superfícies y solo sabían literalmente a agua. Es una pena que, a estas edades, que es cuando se establecen los hábitos de alimentación saludables y cuando se desarrollan las papilas gustativas, el mensaje que reciben los niños y niñas usuarios de los comedores escolares sea que las verduras y frutas son insípidas y están malas, nada más lejos de la realidad.  Por consiguiente, posteriormente, aprenderán a buscar placer en la comida en "alimentos" demasiado procesados y "enriquecidos" con potenciadores del sabor como las aceitunas de bote, las patatas fritas de bolsa, palomitas, dulces, bollería, galletas, postres, hamburguesas industriales, pizzas, quesos de mala calidad, etc. Tampoco comprendo cómo en los menús escolares se siguen pautando días en que los postres son profiteroles, helados industriales, yogures de sabores, zumos de brick o se elaboran platos con  patatas precongeladas con aceite de palma, tomates fritos con azúcar, panes y pastas refinados y de masas pre-cocidas que utilizan complementos panarios. Y aún podemos dar gracias en nuestra escuela, ya que el menú se elabora diariamente en cocina.

Debemos buscar soluciones rápidas a todos estos aspectos a mejorar valorando los precios de los menús escolares. Es difícil ofrecer un menú de calidad por un precio económico, aunque ya hay empresas y comedores escolares que trabajan ofreciendo productos de calidad y menús adecuados para el buen desarrollo y crecimiento infantil, creando, además conciencia de salud y medio ambiente.

Teniendo todo esto en cuenta, es importante que si no  queda otro remedio más que dejar a nuestro niño/a en el comedor de la escuela, en casa compensemos con una alimentación de la mejor calidad posible: con proteínas de calidad (evitando todo lo posible los embutidos y procesados cárnicos, carnes ecológicas, pescados pequeños que no sean de piscifactoría, yogures (si se eligen) blancos sin edulcorar y a ser posibles ecológicos para evitar hormonas, quesos de calidad de queso o de cabra, pan artesanal de horno tradicional integral a ser posible, pastas y cereales integrales (arroz, cebada, mijo, quinoa, espelta, kamut, etc), legumbres varias veces a la semana, verduras y frutas en un 80% de la proporción del plato y reservar los productos azucarados para ocasiones especiales y esporádicas. Los niños y niñas deben aprender que los productos azucarados son productos que podemos tomar de manera especial y no como norma, a diario, para que en un futuro tomen decisiones y elecciones que beneficien a su salud.

Siguiendo en esta línea, en la escuela nos planteamos qué pautas de almuerzo vamos a marcar y de qué forma vamos a celebrar los cumpleaños en las aulas, especialmente en Educación Infantil.

Es duro y constante el trabajo de concienciación que he ido haciendo con mis familias entorno a los hábitos de alimentación saludable, pero he observado grandes cambios en los almuerzos: han pasado de traer petit-suisse y yogures azucarados a lanzarse con el yogur blanco endulzado con fruta y frutos secos, de traer una pieza de fruta o dos a la semana, a traer fruta casi todos los días acompañada de frutos secos, de usar el pan de molde repleto de azúcares y conservantes, a servir el pan tradicional que, además, ayuda a desarrollar la musculatura facial del niño/a; de traer zumos de brick a almorzar batidos de espinacas y plátano; de poner nocilla a acompañar pan con unas onzas de chocolate puro al 70-80%.

Los niños y niñas se lo comen, con una sonrisa en la cara. Se les educa el paladar y lo acaban aceptando. 

Como anécdota, el otro día una niña que trajo una gelatina de fresa en cuanto la sacó de la mochila, me la trajo y me dijo: "profe, yo no quiero la gelatina, quiero una manzana del comedor".


Otra de las decisiones que tomé este curso fue en torno a las celebraciones de cumpleaños. Si bien hasta ahora habían traído bizcochos caseros, la idea de que almorzaran algo con demasiado azúcar, siendo que tenemos cumpleaños muy a menudo, no me agradaba demasiado, teniendo en cuenta que a la salida del colegio algunos/as suelen merendar cosas poco saludables y que, cuando hay cumpleaños, las celebraciones suelen extenderse hasta en tres celebraciones: el aula, el cumpleaños con amigos/as fuera del cole y la celebración en familia, todas ellas con la tradicional tarta. Así pues decidí que este año probaríamos a hacer brochetas de chuches, que tanto les gustan, pero éstas serían "brochetas de chuches de fruta".
Al principio solo algunos/as comían, pero poco a poco, el hecho de tener que montarse las brochetas ellos y ellas, el colorido y el ir descubriendo nuevos sabores han hecho que disfruten y coman mucho más que con los bizcochos de años pasados. además, ahora algun@s ya etiquetan de chuche a las frutas. Toda una experiencia muy positiva que pienso seguir transmitiendo de generación en generación.

Aquí os dejo con alguna imagen preciosa de las maravillas que disfrutan en el aula. (Aunque en la imagen aparecen platos de plástico, en el aula intentamos utilizar los menos utensilios de usar y tirar. En la fotografía aparecen porque ese día la familia había aportado su fruta en dichos recipientes)






En definitiva, creo que si queremos un cambio y enseñar a nuestros niños y niñas a comer de forma saludable, debemos salir de la comodidad y empezar a  hacer pequeños cambios que juntos sumen un cambio mayor, para que todos y todas volvamos a comer saludablemente, como hacían nuestr@s abuel@s y bisabuel@s.

domingo, 4 de junio de 2017

NIÑ@S Y VERDURAS. ¿POR QUÉ NO LES GUSTAN?

Cada vez son más los niñ@s que no comen verduras o, si lo hacen, la cantidad es insignificante para asegurarles un estado de salud óptimo.

Sabemos que el consumo diario de frutas y verduras debe suponer el 70% de la ingesta diaria, siendo el consumo de verduras mayor que el de frutas. De éstas, debemos tratar de consumir una mayor cantidad de verduras crudas o poco cocinadas, de modo que conserven todas sus propiedades nutricionales y nos ayuden a mantener nuestro estado de salud.

Los niñ@s son especialmente reacios al consumo de verduras y frutas. Si bien podemos encontrar algunos, los menos, que disfrutan tomando fruta y verduras, pero, si eres padre o madre, abuelo o abuela, sabrás lo difícil que es conseguir que los peques las tomen y la de argucias que hay que llevar a cabo para enmascararlas y que las tomen de forma inconsciente.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que los niñ@s nos aprenden a nosotr@s y que si no somos un buen modelo, es decir, si nosotros no consumimos delante de ellos dicha cantidad de fruta y verduras, difícilmente lo van a hacer ellos. Por eso es imprescindible comer/cenar en familia, todos juntos, no solo para ejercer de modelo alimenticio, sino también porque las comidas y cenas en familia, sin la televisión, tablets o demás dispositivos electrónicos, favorecen la conversación, el intercambio de experiencias vividas, fortalecen los vínculos de apego y asientan las bases de una confianza clave para el proceso madurativo de las nuevas generaciones, pero esto es un aspecto que no trataré en este post. Así pues, centrémonos en la parte nutricional.

Resulta paradógico observar como muchísimas familias colman a sus hij@s con dulces, helados, chucherías, desayunos con leche y cereales, yogures de sabores, yogures líquidos enriquecidos con bífidus, bollerías, productos procesados y refinados, postres, zumos industriales, galletas, etc y se quejan de que sus pequeñ@s no comen las verduras o frutas que tan importantes son para su alimentación.

Resulta paradógico también, ver cómo estas familias argumentan que llevar a sus niñ@s a ciertas hamburgueserías, pizzerías o restaurantes de cadenas fast food de vez en cuando, porque así lo marcan las modas, por fiestas de cumpleaños, por miedo a que sus niñ@s no se integren socialmente con el resto de amiguit@s, porque de vez en cuando no pasa nada, se quejen de que no comen frutas y verduras.

Veamos lo que pasa con el gusto de los más peques.

Para empezar, las papilas gustativas de los niñ@s son mucho más sensibles a los sabores que las nuestras, puesto que éstas todavía no han sido adulteradas, engañadas o adormecidas con la sobreeestimulación de sustancias aditivas en la alimentación, además de que, en la infancia, todos los sentidos están mucho más "frescos" que en la edad adulta. Un niñ@ va a sentir mucho más los sabores amargos, ácidos, dulces o salados y por tanto, va a ser más complicado que coma aquellos alimentos cuyo sabor no ha aprendido a apreciar.

Para que una persona aprecie la variedad de sabores y la importancia de todos ellos en la alimentación, para que sea capaz de disfrutar con cada uno de ellos, su sentido del gusto debe ser educado y esto es mucho mejor para la salud cuanto antes se trabaje en la vida. ¿Por qué? Porque si durante la infancia dejamos que los más pequeñ@s tomen mucho de lo que les gusta y poco de lo que no les gusta, sus papilas gustativas no estarán siendo educadas para tolerar los sabores que no gustan y, a medida que crezcan, será mucho más difícil conseguir que lo coman. 

¿Por qué ocurre esto?

Cuando damos a nuestros pequeñ@s productos procesados, azúcares o productos edulcorados o productos muy salados o con potenciadores del sabor, sus papilas gustativas se acostumbran a dicho estímulo. A medida que va pasando el tiempo, las papilas se van adormeciendo, de modo que necesitan más cantidad de estímulo para saborear bien los alimentos. así, poco a poco, un niñ@ va a querer tomar más dulces o cosas saladas, más productos con potenciadores del sabor que le ofrezcan esa sensación de satisfacción al paladar. Evidentemente, un niñ@ que está acostumbrado a comer dulces cada día, productos procesados, productos salados, etc. no va a gustar de comer frutas y verduras, las cuáles no tienen azúcar y sal añadidos ni potenciadores del sabor. Éstas no le van a saber a nada, en todo caso, notarán cierta amargor o acidez que no van a disfrutar y las rechazarán de forma sistemática, siendo cada vez más complicado hacerles comer alimentos básicos de calidad.

Todo este proceso sienta las bases de un deterioro de la salud a corto o largo plazo, pues su flora intestinal no va a constituirse con las bacterias adecuadas, haciéndoles cada vez más débiles, siendo más proclives a las infecciones, inflamaciones orgánicas, cambios de humor, falta de concentración, dificultades en el aprendizaje, conductas agresivas o hiperactividad, entre otras patologías. Por tanto, no me sirve de nada pensar que por una vez al día no pasa nada, puesto que educar las papilas gustativas requiere de un tiempo.

 Desintoxicar las papilas gustativas en un adulto puede llevar un proceso largo de meses, dependiendo de la alimentación previa que se haya llevado a cabo. Lo mismo va a ocurrir con los más pequeñ@s agravado el proceso porque su fuerza de voluntad y motivación no van a ser la misma que la nuestra y a que su carácter suele ser bastante inflexible. Ellos no van a entender la importancia de la alimentación en la salud hasta experimentarlo en su propio organismo con el paso de los años. Somos nosotr@s quienes debemos enseñárselo con paciencia, mimo y dedicación. y para ello, primero debemos ser conscientes nosotr@s mism@s.

Si quieres ofrecer lo mejor a tu hij@ y asegurarle un buen estado de salud en lo que se refiere a los parámetros que están en nuestras manos, tanto para el presente como para el futuro, es importante que comiences a darle una alimentación adecuada a su edad:

-  Los niñ@s no necesitan comer azúcar ni edulcorantes añadidos. El azúcar es muy perjudicial para la salud y origen de múltiples enfermedades, problemas de aprendizaje y conductuales. Es importante que solo tomen azúcar muy de vez en cuando, una vez cada 15 días o cada mes, relegándolo para ocasiones especiales. Por ello es recomendable que destierres del desayuno la leche, el cacao instantáneo y los cereales. Da lo mismo si son cereales comprados en herbolario y ecológicos, puesto que éstos también contienen aúcares añadidos. Es importante que elimines de su dieta los yogures de sabores, los postres de bolitas o cereales con yogur, los yogures líquidos enriquecidos con bífidus y los sustituyas, en todo caso, por un yogur de cabra ecológico y sin azucarar o edulcorar, es decir, ácido (aunque éstos deben tomarse también de manera esporádica). 

- Es importante que empieces a introducir la fruta en el desayuno, pero fruta fresca, de temporada, no en compotas industriales. La fruta supone un buen aporte de hidratos de carbono, vitaminas y minerales para comenzar la mañana

- Es imprescindible que introduzcas en su alimentación semillas y frutos secos que van a aportar grasas saludables y proteínas para su crecimiento. 

- Que tomen legumbres semanalmente, un mínimo de una ración y siempre elaboradas en casa, pues las que venden en supermercados convencionales suelen llevar añadidos para potenciar el sabor o conservantes no naturales.  

- Cereales integrales, para un buen aporte de hidratos de carbono de absorción lenta , minerales, vitaminas y fibra que alimente a las bacterias intestinales. Cereales de verdad, no copos de desayuno, bolitas, cereal hinchado, etc.

- Es imprescindible que introduzcas verduras crudas y semicocinadas en su dieta, a diario, sumando éstas el 70% de sus platos, para aportarles todos los minerales y vitaminas necesarios y evitar deficiencias nutricionales. 

- El pescado debe ser fresco, cuanto más pequeño mejor

- La carne ecológica, para evitar aquellas que contienen demasiada agua, productos de engorde, antibióticos y sustancias altamente tóxicas para el organismo. 

- Lo mismo ocurrirá con los huevos, siempre ecológicos, para evitar sustancias tóxicas y niveles de colesterol no deseados, para que mantengan todas sus propiedades y su calidad nutricional.

- Las frutas y verduras deben ser ecológicas, frescas y de temporada para evitar tóxicos y asegurar un sabor óptimo. Todos sabemos cuan insípidas son las frutas y verduras de ciertos supermercados, maduradas en cámaras. este tipo de frutas y verduras no van a gustar a los niñ@s puesto que no saben a nada. Es importante que sean de temporada, porque el organismo se satura al ingerir todo el año alimentos que no son propios de cierta época y puede acabar desarrollando intolerancias alimentarias y porque, además, los alimentos contienen los nutrientes necesarios para cada época del año.

- Los lácteos son prescindibles tras el período de lactancia. es decir, un niño, a partir de los 3 años de edad, no tiene necesidad nutricional de tomar lácteos y derivados, puesto que existen muchos aportes proteicos procedentes de otras fuentes y porque el calcio necesario para el crecimiento y el buen estado de los huesos podemos encontrarlo en mayor medida y con mayores niveles de asimilación en semillas como el sésamo, en frutos secos como la almendra (sin procesar), en algas o en las crucíferas. Pero si decides ofrecerle lácteos, es importante que sean de cabra, ecológicos y sin edulcorar, es decir, sin cacao instantáneo, miel, azúcar o cualquier otro añadido. (Estos productos deberían consumirse muy pero que muy esporádicamente)

- Ahora que se acerca el verano debemos tener especial cuidado. Los niñ@s y no tan niñ@s disfrutan tomando helados, pero ojo, los helados son productos altamente procesados, repletos de grasas nada saludables y azúcares o edulcorantes. Es una aberración que un niñ@ tome un helado cada día en estos días de verano, pues solo estaremos firmando  una sentencia para su salud. Si queremos que nuestros peques y nuestra familia disfrute de helados saludables se pueden hacer en casa, mucho más saludables y consumirlos con moderación: uno a la semana, por ejemplo. Un solo helado industrial es capaz de producir una cantidad importante de mucosidad en nuestro organismo, pero es difícil tomar conciencia de ello si no sabemos escuchar a nuestro organismo y, para ello, hace falta educarlo, entrenarlo y ofrecerle alimentos que de verdad nutran y den vitalidad y energía verdadera y duradera.

- Lo mismo ocurre con dulces, postres y bollerías. existen opciones saludables hechas en casa para tomar con moderación, un día a la semana o cada dos semanas, para asegurarnos un estado de salud óptimo.


Estoy segura que todos y cada uno de nosotr@s queremos lo mejor para nuestros peques y para nuestra familia, pero para ello no podemos echar la vista hacia otro lado y dejarnos llevar por la alimentación actual y la industria alimentaria, por la adicción que generan ciertas sustancias o productos. De ser así, estaremos consintiendo la mala salud de nuestra familia y dejando abiertas las puertas a múltiples enfermedades. La salud es algo que debemos trabajar desde pequeños y solo con conciencia, conocimiento, valor y voluntad podremos conseguir que nuestros niñ@s aprendan a comer de un modo saludable y puedan transmitir este conocimiento y éstos hábitos a las generaciones futuras.