Hace unos meses, cuando me diagnosticaron las alergias alimentarias junto a las alergias estacionales y asma que había desarrollado el año pasado, los alergólogos sentenciaron que las alergias son para toda la vida. Me dijeron que me andase con cuidado ya que por mi expediente seguramente irían en aumento y me prohibieron comer cereales, frutas, verduras, frutos secos, semillas, miel, mostaza, chocolate, entre otras cosas. Así pues, según ellos, mi alimentación a partir de ahora se basaría exclusivamente en proteína de origen animal.
Meses después, en mi afán de no rendirme y buscar una solución a lo que me estaba pasando, acudí a la clínica biológica del Dr. Vicente Cotino quien después de escuchar mi historia clínica desde el nacimiento, me dijo que estuviese tranquila, que eso no era cierto. " Las alergias sí van en aumento si no se busca la causa de las mismas y no se puede estar así toda la vida, porque entonces no puedes viajar, salir por ahí a cenar, hoy es una cosa lo que te da reacción y mañana otra y no puedes estar dependiendo de la cortisona y la adrenalina siempre".
El doctor Cotino me explicó que casi todas las personas somos alérgicas a algo pero no somos conscientes de ello porque nuestro cuerpo tiene la capacidad suficiente de enfrentarse. Si un organismo sensibilizado reacciona de un modo exagerado a un determinado alérgeno es señal de que su funcionamiento no está siendo el adecuado y hay que buscar la causa. Esa causa suele tener un origen intestinal que hay que tratar con unos hábitos alimenticios adecuados. "Lo que suele pasar es que los alergólogos recetan antihistamínicos, cortisona, adrenalina para paliar los efectos de las reacciones alérgicas, pero estos medicamentos utilizados de manera continuada no hacen sino agravar el problema porque contribuyen al mal estado intestinal, lo que se convierte en una pescadilla que se muerde la cola: a más alergias más medicamentos tomo, peor está mi intestino y más alergias sigo desarrollando".
En mi caso, el detonante de las mismas fue una intolerancia al gluten y una candidiasis intestinal que afectó mi flora. El intestino comenzó a inflamarse y la Cándida a crecer enraizándose en las paredes intestinales, lo que me provocó una mayor permeabilidad intestinal. Año a año (hasta los 33) mi organismo se ha ido intoxicando poco a poco hasta llegar al límite, momento en el cuál mis alergias se hicieron de notar.
He de decir que, después de seguir el tratamiento y cambiar por completo mis hábitos alimenticios, mis alergias han comenzado a desaparecer: el asma no ha vuelto a hacer acto de presencia, puedo comer muchas de las frutas que me daban reacción (fresas, manzana, pera, plátano, nísperos, etc), ha desaparecido la rinitis y conjuntivitis alérgica, así como la lengua geográfica.
Tal y como me dijo el Dr. "No es normal tener asma o alergias. Lo que hay que hacer es buscar la causa y trabajar en ello, ya que la mayoría de problemas de este tipo tienen un origen en la mala alimentación".
Así pues, no os conforméis con el diagnóstico y, si queréis mejorar vuestro nivel de vida y salud, buscad el origen de vuestras enfermedades y tratar de ponerle solución.